Sharingan de EnObras.png
Esta página está en construcción por Tomjkers2
Por favor, antes de realizar correcciones mayores o reescrituras, contacta con ellos en su página de usuario o en la página de discusión del artículo para poder coordinar la redacción. Si el artículo no se ha editado después de una semana mínimo, por favor quitar la plantilla o reemplazarla por la de esbozo para que otro pueda editarlo.
El Poder de la Venganza: Entrando en Akatsuki Afterlife
Portada- El Poder de la Venganza- Entrando a Akatsuki Afterlife.png

(復讐の力:暁が死後の世界に入る, Fukushū no Chikara: Akatsuki ga Shigo no Sekai ni Hairu)

Información
Anterior Asentamiento
Saga Yashamaru Gaiden: Entre la Lealtad y el Poder

Introducción

La escena, ya completamente esclarecida, mostraba todos sus elementos, Yashamaru sostenía unos escritos en una mano, los miró, para luego volver a guardarlo entre sus ropas. En su cuello se veía un nuevo objeto, un medallón con el símbolo de su clan.

Yashamaru: Ya tenía muchas cosas para agradecer, fui sumando gente que se puso de mi lado en ciertas ocasiones, gané aliados, me hice poderoso, tomé del poder de la oscuridad, curioso poder era el que trataba de dominar, ni siquiera sabía cuales eran sus costos, pero no importaba, era algo que debía hacer, al fin y al cabo, debía cuidar amistades, amores, lugares queridos, no podía dejar que aquellos con quienes había formado un vínculo, murieran, ¿Eso era amor, era cariño, o solo un gran impulso de idiotez? No lo sabía, probablemente muchos reprocharían el uso que dí al don otorgado a mi salvajemente por mi primo. Ya no importaba, si no lo usaba, él me usaría a mi...

Investigación

Había pasado ya un tiempo desde que me había unido a Hebi, ya era el Líder de los ANBUs del lugar, ya Itami era el Daei, ya tenía mi propia edificación en la zona, construida en las afueras de la misma, se llamaba a mi hogar de varias maneras, la Fortaleza Negra, el Palacio de los Lamentos, sin embargo, el más usado era, posiblemente, el nombre oficial, que yo le daba, el Castillo del Promontorio Fronterizo. verdaderamente, todos los nombres eran correctos, era enteramente las tres cosas, tanto un palacio, como una fortaleza, como un castillo. Tenía mi propio, personal y relativamente pequeño laboratorio de ciencias allí. En ese lugar me encontraba, rodeado por algunos ANBUs de confianza, especialistas en diferentes ramas del ninjutsu, uno tenía amplios conocimientos de fūinjutsu, se encargaría de asegurar el perímetro; otro era sensor, podía decir que chakra y a que intensidad se liberaba, ellos eran posiblemente la parte más importante de mi experimento.

Yashamaru: Atentos todos, como verán aquella piedra de allí es una piedra especial, absorbe todo chakra que la toque libre, sin estar en un cuerpo, dispersándolo en la naturaleza circundante. Utilizaré gran cantidad de mi chakra en diferentes jutsus contra esa piedra, para así gastar mi chakra, quiero comprobar una cosa. Están tanto aquí para evitar que el posible estruendo del experimento sea notado fuera del castillo, como para evitar daños a mi como a ustedes, nos deberemos mover como uno, no pueden fallar.

ANBU 1: Entendido Atsuryoku-sama.

ANBU 2: No lo defraudaremos, usted nos eligió para esto por una razón.

Yashamaru: Jeh, tienen razón, se que estaré conforme con el resultado.

Con presteza, Yashamaru se pone a realizar diferentes jutsus, cada cual era de gran desgaste al chakra, buscando así quedarse sin reservas del mismo. Había pasado ya media hora lanzando toda clase de ataques, hasta que cayó al piso de rodillas.

ANBU 3: Señor, ¿Se encuentra bien?

Yashamaru: (Entre jadeos) S-sí, ahora usaré un último Rayo de Chakra Kagami, creo que será suficiente...

Yashamaru, aún de rodillas, dispara el rayo, que la piedra consume vorazmente nada más este la toca. Tras eso, Yashamaru cayó al piso.

ANBU 1: ¡Señor!

Soltando algunos graznidos, Yashamaru se mueve un poco aún en el piso. De repente, apoya una mano en el suelo. Su piel cambiaba de color, ahora era negra cual la noche, su pelo y su ropa refulgían en un brillante color blanco, y en sus ojos se veía una maldad y odio hacia todos, que parecía asomar por primera vez.

Yashamaru: (Incorporándose) A quien llamas señor, yo no soy señor de nadie, en especial ahora que logro aparecer, de una completa vez.

ANBU 2: ¡Atentos, está sufriendo una gran perturbación, al parecer, un muy poderoso chakra Yin-Yang se está haciendo con el control de su cuerpo! ¡Debemos frenarle ahora!

ANBU 3: ¡Entendido! ¡Ahora que todavía no se recupera del todo!

Los dos últimos ANBUs saltan contra el poseído, quien saca su Wasdaña, de un tajo, ataca al segundo, quien sangra profusamente, mientras que el tercero logra inmovilizar a Yashamaru, sosteniéndolo por los hombros en una presa cruzada. El primer ANBU, corre y rápidamente, aplica un sello en el cuello de Yashamaru, tras recibirlo, toda esa explosión de energía se deshace, y el Atsuryoku vuelve a su apariencia normal, inerte, caído, desmayado. El tercero se pone a dar asistencia médica al segundo, mientras que el tercero trata de reanimar a Yashamaru, a duras penas.

ANBU 2: Vaya, que cantidad de poder pudo liberar, es increíble. Me pregunto de donde Yashamaru-san saca esa cantidad de poder.

Una figura baja las escaleras, y mira la escena como si fuera lo más natural del mundo.

Figura: Eso no fue nada, estoy seguro que podría sacar aún más poder, solo que no le dieron el tiempo suficiente. Lo malo de aquello es que al parecer lo deja exhausto. Pero yo se como hacer que se recupere.

ANBU 3: Daei, ¿Qué hace usted aquí?

Itami: Venía a hablar con Yashamaru, y sentí la energía liberada desde el vestíbulo. Por eso mismo estoy aquí.

Mientras que los ANBUs se ocupan de su compañero herido, Itami da la mano a Yashamaru, y comienza a inyectarle chakra.

Itami: No tardarás en volver en ti con esto, ¿Verdad?

Yashamaru: (Con la voz algo débil) Jeh, ¿Tengo que responder a eso? Espera... ¿Causé daños graves?

Itami: Solo una herida a un ANBU, nada grave, no fue una herida muy imponente.

Yashamaru: Retírenme el sello, y déjenme ocuparme de curar al herido.

En ANBU conocedor de fūinjutsu, retira el sello a Yashamaru, que se incorpora lentamente, y se acerca al herido, con una palma recuperadora. Terminada la curación de este, parecía que no hubiera tenido herida alguna.

Yashamaru: Váyanse todos, por favor, necesito descansar, a mi equipo ANBU, quiero que elaboren un informe sobre los eventos dados el día de hoy en este mismo salón, lo quiero para mañana a primera hora. Sin más, ahora váyanse todos.

Presentimiento

Yashamaru, sintiéndose bastante débil tras la experiencia con el Virus, camina lentamente por los corredores del castillo, llegando a una puerta de caoba, abriéndola con poca fuerza, la deja entreabierta, pasando casi de costado, con un paso pesado, casi arrastra los pies hasta su cama, apoyándose en esta, metiéndose en esta lentamente. Quedó mirando el techo, aburrido, hasta que una luz surgió de su pecho, lo más rápido que pudo, tomó la carta (era el objeto que brillaba), y la apoyó en el piso, junto a la cama.

Yashamaru: Vaya, Shinku... Me sorprendes. ¿Qué haces aquí?

Shinku: Yashamaru-kun, venía de visita, hace mucho no te veo y...

Shinku mira de arriba a abajo a Yashamaru, y ve el desgaste en su cara, con ojeras y los ojos algo apagados.

Shinku: Tonto, ¡¡¿Qué rayos has estado haciendo?!!

Yashamaru: Solo investigaba un poco más el Ocaso, ahora que tengo los medios para hacerlo.

Shinku: ¡Y para eso tienes que ponerte en riesgo! ¡Sabes como me sentiría si supiese que terminas en muy grave estado o muerto por esto, bobo! Si te llegara a pasar algo...

Yashamaru: Sabes que no me pasará nada, lo tengo bajo control Shinku-chan. Trato de no arriesgarme demasiado justamente por eso... Eres la única persona por la que verdaderamente no quiero conocer a la muerte nunca...

Yashamaru extiende su mano, la cual toma Shinku. Ella se veía algo apesumbrada, mientras que él, curiosamente, se veía algo sonriente.

Yashamaru: Vamos Shinku, me miras como si estuviera en mi lecho de muerte solo por un pequeño desgaste de nada. Estate algo más alegre jajaja.

Shinku: Aff, está bien, no soy la más indicada para decirte esto, pero ten cuidado...

Yashamaru: Sabes que siempre te haré caso Shinku-chan, y esta no es la excepción. Despreocúpate un poco, y sonríe Shinku-chan.

Shinku-chan rodea la cama, y se sienta junto a Yashamaru. Mirándolo con algo de culpa.

Shinku: Yashamaru-kun, solo es que... Es que... Pienso en lo preocupado y como te has debido sentir por la noticia que te llegó. Perdón Yashamaru-kun...

Yashamaru: ¿¡Perdón!? Shinku-chan, siempre lo mismo, vas buscando algo para pedir perdón jajaja. No importa eso ya Shinku-chan, es un aprendizaje que nos da la vida, no tienes que pedir perdón por ello... ¿Te quedarías a hacerme compañía? Se que estaba solo aquí y eso, pero ahora que estás en este lugar, se sentirá el vacío si te vas...

Shinku: Lo pides de tal manera que me es imposible negártelo, Yashamaru-kun. Me quedaré aquí contigo.

Yashamaru: Gracias Shinku-chan, a veces creo que no te merezco, no hago tanto como tu haces por mi.

Apenas terminaba de decir eso, Yashamaru recibió un golpe en la cabeza, propinado por Shinku. Tras eso, el Atsuryoku se agarró la cabeza con una mano.

Shinku: ¡Deja de decir que no me mereces, si estoy contigo es por algo, no! ¡Siempre diciendo que haces poco por mi! Haces mucho por mi Yashamaru-kun, cuando entenderás eso.

Yashamaru: Bueno, dejaré de molestar con eso jejeje.

Yashamaru se movió algo a un costado, y Shinku se metió en la cama con él. Él la besó, a lo que ella se sonrojó un poco. Luego la abrazó, y se puso de costado, mirándola. Ella le dio otro beso, y luego puso una mano sobre aquellos zafiros que la observaban. Cuando la quitó, uno aún la miraba.

Shinku: No te irás a dormir tan fácil, ¿Verdad?

Yashamaru: Solo quería decirte, gracias por estar siempre para mi Shinku-chan, gracias, gracias por todo.

Tras decir eso, el volvió a besarla, y cerró el ojo que mantenía abierto.

Shinku: Igualmente Yashamaru-kun, gracias por todo lo que haces por mi...

Una lágrima cayó por los ojos de la kunoichi, mientras la luna, colándose por la ventana, daba luz a la cálida escena.

Diagnóstico

Habría pasado cosa de una semana, Yashamaru había tomado una misión, un asesinato, había viajado hasta Konohagakure, con la escusa de un viaje de rutina y disciplinario entre la misma y la aldea a la que actualmente pertenece. No buscaba allí a su objetivo, buscaba otra cosa... En un negro callejón, entró a una casa algo descuidada, dejada tanto de la mano de Dios y el hombre, se veían daños causados por el clima, y como nadie siquiera puso una mano sobre ella para al menos darle un mejor uso.

Yashamaru: ¿¿Doctor Stein??

Stein: Vaya, no creí que me fueran a encontrar así nomas, eres bueno, ¿¿Vienes a buscar combate??

Stein saca su Guadaña de Azufre, y la sostiene de manera amenazante, pero sin perder nada de calma y compostura. Yashamaru lo mira curioso, sin ponerse en postura de combate ante el gesto de Stein.

Yashamaru: Franken, baja el arma, no vengo en busca de pelea, ni por tus investigaciones...

Franken: Pareces ser una persona informada, ¿Qué buscas? Si no vienes para combatirme, frenarme o algo así debe ser exactamente lo contrario.

Yashamaru: Exacto, busco tu ayuda.

Franken: Interesante... ¿Para qué?

Yashamaru: Bueno, digamos que tengo una "enfermedad" peculiar, necesitaría un buen diagnóstico y una posible cura, por eso tu eres la persona más indicada para ello, conozco de tus experimentos en genética.

Franken: Vaya, mi fama me precede, ¿Y qué te hace pensar que te ayudaría con ello?

Yashamaru: No podrás resistir saber qué es lo que se oculta en mi sangre.

Franken: (Chasqueando la lengua) Touché. ¿Qué sabes sobre lo que quieres que investigue?

Yashamaru: Es un virus, muy peligroso, creo que se replica sobre el genoma del infectado. Otorga una gran dosis de poder, pero trae las desventajas de daños severos, pérdida de conciencia y parece ser que toma completo control del infectado cuando hace esto.

Franken: Vaya vaya... ¿Y cómo lograste averiguar esto?

Yashamaru: Tengo algunos recursos...

Franken: Espera un momento, y te daré unos primeros resultados...

Pasaban ya veinte minutos aproximadamente, en un momento Franken chasqueó la lengua, y miró al Atsuryoku con un destello de curiosidad en los ojos.

Franken: Curioso, muy curioso, ¿De donde sacaste este virus? Por supuesto he leído sobre él, pero, como todo el mundo, lo creía extinto.

Yashamaru: Digamos que fue un "regalo" familiar no deseado. Y parece ser que está entre nosotros ahora, no extinto.

Franken: Bah, no te pases de listo, que bien debes saber entonces el peligro que el virus conlleva.

Yashamaru: Sabes que no vengo solo por un diagnóstico, ¿Verdad?

Franken: Entonces quieres una cura, ¿Verdad?

Yashamaru: No, algo más complicado, algo para aprovechar sus ventajas, y evitar morir por él.

Franken: Me interesa el proyecto que tienes, representa un reto, ¿Te molesta si pido ayuda a un amigo para que me ayude con esto?

Yashamaru: No hay problema, pero que sea alguien capaz.

Franken: Si que es alguien capaz, ¿O no Kurosuke?

Yashamaru: No te referirás a...

Shiro: ¿A mi?

Yashamaru: En efecto. No sabía que ambos se conocían...

Franken: El mundo en una caja de sorpresas.

Shiro: Nos ocuparemos de esto, pero haznos un favor, ve a la Aldea Shirizu, y hazte un Sucesor a Akatsuki Afterlife.

Yashamaru: Vaya, gracias a ambos, iré allí en cuanto pueda, desde ya se me puede considerar un Sucesor...

Salió de la habitación, con una deuda y rumbo fijo, ya no había vuelta atrás, ya era un Sucesor.

Ser Maestro

Uno o dos días mas tarde, ya había matado a mi objetivo, volvía a mi hogar tranquilamente, cuando del bosque escuché el sonido de un arduo entrenamiento, una jovencita, espada en mano, arremetía contra los árboles del lugar. Se trepó el a un árbol, y se puso a mirar la escena, en un momento, bajó a donde ella se encontraba.

Yashamaru: No creo que un árbol sea un digno rival a una joven armada con una espada, atácame a mí.

???: ¿Verdaderamente te crees capaz de hacerme frente? ¡Aprenderás de tus errores!

Cuando está por dar un tajo al Atsuryoku, la espada de la joven se frena, para salir expulsada hacia atrás.

???: ¡Qué fue eso!

Yashamaru: La cortesía indica que un adversario debe presentarse al otro.

???: Kyasarin Ōkamitsuki, princesa de mi clan y linaje.

Yashamaru: Yashamaru Atsuryoku, líder ANBU de la aldea de Hebigakure, Rey Cuervo, residente del Palacio Negro, el Castillo del Promontorio Fronterizo.

Kyasarin: Encantada, supongo.

Yashamaru: En fin, prosigue, atácame, estoy esperándote ya.

La joven ataca con su espada al Atsuryoku, que la frena con otra espada, que se forma con el metal saliente de su mochila.

Yashamaru: Nada mal, pero debes tener un buen ojo para pelear en un combate de armas tomar conmigo.

Kyasarin: ¿A qué te refieres con un "buen ojo"? ¡Te ganaría con un ojo cerrado!

Yashamaru: Si insistes, me quedaré quieto, tu ataca, vamos.

Kyasarin: Tu te lo buscaste entonces, no te vengas a quejar como salgas cortado.

Moviéndose aún más rápido que antes, y con un ojo cerrado, Kyasarin trazó un arco descendente al hombro de su adversario, cuando estaba por cortarle el brazo de un solo tajo, El filo de su espada se cortó con un leve destello verde.

Kyasarin: ¡Pero que...!

Yashamaru: Abre los ojos, si no fueses así de arrogante con alguien del que no conoces habilidad alguna casi, te hubieras preocupado por estudiarme, para idear alguna manera de vencerme. Y te hubieras percatado que así quieto como me veía, unos casi imperceptibles hilos de chakra rodeaban a mi persona, y en el momento en que me atacaste, enredaste tu filo en ellos, no fue muy complicado luego infundir estos en mi Elemento Viento, para hacer parecer a tu espada una rama pasada por el aserradero. Ahora mismo no sabes que hacer, estás algo confundida, te preguntas como se más. Así que, sin más preámbulos, activa tu Sharingan, a ver si puedo ayudarte verdaderamente a entrenar.

Kyasarin: ¿Pero no buscas atacarme?

Yashamaru: Busco alguien que tome el rol de mi aprendiz, quiero ver si puedo generar una camada de ANBUs de capacidades muy altas.

Kyasarin: Entonces, ¿Me estás probando?

Yashamaru: Tómalo como quieras verlo, ahora, ¿Activarás tu Sharingan o no?

Kyasarin: Estará hecho entonces, ¡Prepárate, no me sorprenderás ahora!

Unos ojos rojos asomaron tras los párpados de la joven, con tres aspas danzando lentamente.

Yashamaru: Vaya joven Sharingan, parece ser que esto se torna en un entrenamiento para mi también.

Kyasarin: Joven, joven no lo hace débil.

Yashamaru, usando como armas una espada y una guadaña, ambas de su propio metal, para pelear con la chica. Ella podía notar los movimientos de este, y esquivar sin mucha problemática, ni que decir el bloquear, sin embargo, no hacía esta ataque certero, por los movimientos erráticos del cuervo. En un momento, la chica logró lanzar una mirada mortal. Yashamaru se quedó estático, una gota de sudor frío corrió por su frente.

Kyasarin: Shâh mâta, está hecho, estás en mi genjutsu, y con lo que se de tus habilidades, no podrás salir bien de esta.

Yashamaru: Vaya, da un buen espectáculo si crees poder hacerlo.

En la ya asumida ilusión, Yashamaru es apuñalado brutalmente, mientras la joven lo observa, las dagas se mueven solas, y buscaban especialmente las extremidades, para mantenerlo vivo más tiempo. En un momento, el Atsuryoku, mientras una daga le es clavada en el brazo, comienza a reírse, lo que enfurece a la kunoichi.

Kyasarin: ¡¿Qué es tan gracioso?!

Yashamaru: Oh, no te has dado cuenta, ¿No ves acaso que tu genjutsu no está produciéndome daño alguno?

Kyasarin: ¡Qué!

Yashamaru: Oh nada, esto ha sido todo una actuación...

Yashamaru se deshace en virutas de metal, desconcertando a Kyasarin. En un momento, reaparece tras su espalda, apoyándole la Wasdaña contra el cuello, sin llegar a hacer siquiera un corte pequeño.

Yashamaru: Se terminó, peleaste bien, Kyasarin-chan, ¡Felicidades! Tienes derecho a convertirte en mi alumna.

Kyasarin: ¿Cómo dices?

Retira la Wasdaña, y vuelve a deshacerse en metal, para reunirse frente a ella.

Yashamaru: Lo que oyes, tienes derecho a ser mi alumna, estaba aburrido, y pensé que el tener a alguien de pupilo sería una buena idea. ¿Qué dices?

Kyasarin: Ehm, bueno... ¡Está bien!

Yashamaru: Sabia elección, no puedo ofrecer lugar de alojamiento aún... Pero como es posible que me mueva a otro lugar dentro de poco, por cuestiones propias, mi gente tendrá asegurada residencia... Escúchame Kya-chan, tu vuelve a tu vivienda, pero en algún momento, te encontrarás con un cuervo en la puerta o ventana, él te dirá a donde debes ir. Hasta entonces, entrena un poco más, no tardará mucho el cuervo.

Kyasarin: Entendido Yashamaru-sensei. Ya verá mi capacidad de progreso.

Yashamaru: Lo tengo por seguro, solo cuídate hasta que reasiente mi castillo.

Viejas Penas, Final del Acto

Yashamaru caminaba, lentamente, sin mucha rapidez y apuro, por un camino rural, ocasionalmente, hacía algunos movimientos con las manos, como si estuviera marcando una melodía. Detrás de él, la Fortaleza Negra lo seguía, impasible, silenciosamente, para ser una gran mole de metal. Faltaba poco para llegar a destino, un gran terreno, cercano a la frontera con el País del Fuego del Remolino, no distaba este mucho tampoco de Uzushiogakure, estaba lo suficientemente lejos, y a la ves lo suficientemente cerca.

Yashamaru: Supongo que aquí estará bien, suficiente espacio libre para el Castillo... Me agrada poseer ese bosquecillo, es agradable. Ya está, me quedaré aquí.

Lentamente, el Palacio de los Lamentos descendió a tierra, y se posó en esta, levantando una nube de polvo.

???: Interesante... Ahora caerás... Tras haber llegado aquí.

Yashamaru: ¡Tu aquí! ¿Ahora?

Tsuki: ¿Hay algún problema en que te visite tu primo?

Yashamaru: No habría, si no fuera porque mi primo es un asesino.

Tsuki: Vamos, supéralo, vengo a terminar una escena inconclusa...

Yashamaru: ¿Es hora de tu fin?

Tsuki: No justamente...

Corriendo hacia su primo, Tsuki crea dos clones de sombras, el original arremete contra Yashamaru con la Katana Irídica, mientras que los clones se aseguran de brindar apoyo, uno dispara un Dragón de Agua, y el otro uno de barro. El atacado, se queda completamente quieto, mientras dos clones surgen, uno a su derecha, y otro a su izquierda. El primero, con una esfera del Elemento Quemar, deshace el Dragón de Agua, mientras que con una Ola del Vacío, el Dragón de Lodo es reducido a tiras. El ataque del original es repelido por un látigo de metal, que obliga a Tsuki a volverse hacia atrás.

Tsuki: Vamos primo, ¿Acaso no piensas atacar directamente?

Yashamaru: (Clon) Estoy esperándote, vamos, mátame, si tanto clamas poder llevar ello a cabo.

Tsuki: ¡No te pases de confiado, no sabes lo que he llegado a desarrollar!

Con suma destreza, Tsuki arroja salta por sobre Yashamaru y sus clones, para luego apoyar sus manos sobre el suelo, extendiendo una corriente eléctrica, que deshace a los clones, sin embargo, no llega a Yashamaru.

Tsuki: Tsk, te mostraré como es un final...

En la mano de Tsuki, comenzó a formarse una esfera, girando esta sobre sí misma, y comenzando a despedir rayos, su núcleo lanzaba agudos destellos azules. Yashamaru lo miraba, impasible, esperando su movimiento.

Tsuki: ¡El fin!

Tsuki comenzó a correr hacia su primo. Cuando el orbe mortal estaba por impactar de lleno en el pecho de Yashamaru, este desapareció de allí, el suelo donde estaba se fisuró levemente, ante la rapidez con que este se desplazó, una vez activado su Modo Sabio.

Yashamaru: Has sellado tu destino... Hoy, uno de nosotros perecerá...

Aún quedándose quieto, Yashamaru mira a Tsuki, quien a modo de respuesta vuelve a crear su técnica Raiton; una serie de plumas negras comienzan a surgir, cubriendo a Yashamaru; finalmente, estas se concentraron en su espalda, desarrollando sendas alas carbón. En su mano, aparecía la hoja de un arma, la Wasdaña. La otra, brillaba con un fulgor casi negro.

Yashamaru: Te toca recibir un retorno, de todo lo que has hecho...

Tsuki: (Escupiendo el suelo cerca de Yashamaru) Bah, no vales nada. Haré un favor a la gente matándote.

Mientras que en una mano llevaba el orbe eléctrico, en la otra, apuntando a su oponente, Tsuki hizo recorrer una corriente por la Katana Irídica, se lanzó hacia Yashamaru, y clavó la misma en un hombro de su primo, quien le arrancaba el brazo con la Wasdaña. Ambos escupieron sangre, cuando Tsuki giraba lentamente la Katana en la herida. En un acto de reflejo, Yashamaru destrozó completamente la hoja de la Katana, rompiéndola con su metal, desde dentro de la herida, cayendo la hoja seccionada en varios trozos, junto al brazo de su primo. Enfurecido, Tsuki empotró el Rasendori en el pecho de Yashamaru, quien salió volando por el impulso de este, con la zona del pecho con la carne en tiras, algo chamuscada.

Yashamaru: Nunca fue mi deseo... Matarte... Pero me has obligado, todo lo que has hecho... Ya no hay forma... He de sacarlo desde dentro, y vengarte a ti también.

Tsuki: ¿¡Qué!? ¡Confiesa lo que sabes!

Levantándose del lugar adonde había parado tras ser arrojado, lentamente, Yashamaru miró a Tsuki, mientras una sonrisa maliciosa se dibujaba en su rostro, posaba sus palmas sobre su pecho, emitiendo estas un color violáceo, que comenzaba a cicatrizar la herida.

Yashamaru: Oh, no es muy fácil olvidar aquello que te llevó a ser lo que eres. Ryuk, sigue encerrado allí, y ya no eres más que una máquina para cumplir sus insanas locuras. Tsuki, he de matarte, para darte descanso de esta escalada de sinrazones. Escalada que te llevó a matar a tu familia, a mi familia, nuestra familia, intentaste deshacerte de mi, me inyectaste una "curiosidad" biológica, un virus capaz de replicarse en el ADN de su infectado, una muerte cercana, que he aprendido a evadir, más no deja de perseguirme, y espero que no me alcance... No aún... Aún no es tiempo de mi Ocaso.

Soltando una leve carcajada, Yashamaru miró a Tsuki, y le señaló algo. Este buscó aquello señalado, y notó que un Hilo de Chakra conectaba su pecho, a la mano de Tsuki, un lento flujo corría desde él hacia su primo.

Tsuki: Cuando... ¿Cuándo plantaste esta trampa a mi?

Yashamaru: Al arrancarte el brazo, me di cuenta que no había otra manera para sacar la oscuridad en tu interior que drenar tu chakra hasta niveles extremos, para que emerja él.

Tsuki: Vaya... Jajajaja, ya no hay forma que me restablezca y termine esta pelea yo... Gracias por divertirme tanto...

Yashamaru: Oh, de nada...

Tirando por completo del hilo, con el cual robaba el chakra de Tsuki poco a poco, emergió el pecho de este una gran sombra negra, esta, comenzó a reír, con un sonido grave pero chirriante.

Ryuk: Jo... Me has arrancado de él. Pobrecito, nunca supo lo que pasaría, era un inocente. Una basura, no deja de serlo, si señor, así como tu... ¡Tu eres otra basura más!

Yashamaru: Sí, soy la basura que te ha dejado como lo que eres, sin un cuerpo poseído en tu hambre de muerte, estás mucho más débil, en especial si tomamos en cuenta que te acabo de separar de mi primo. Ahora, no puedes hacerme frente; y no huirás, me aseguraré de ello...

Haciendo aparecer su Espada Kagami, Yashamaru camina lentamente hacia Ryuk, quien lo mira, completamente desprotegido y débil. Este trata de frenarlo, pero la mano espectral con que iba a tomarlo es cercenada por la Wasdaña y un rápido giro.

Yashamaru: Nada, a eso te reduciré, eres chakra puro ahora, y no hay nada mejor que deshacerte en este, nunca volverás a ser algo, desde ahora, eres nada.

Clavando la espada en el exacto centro del pecho de Ryuk, comenzó a emanar la herida un humo, que comenzó a afectar los alrededores. El humo, más específicamente chakra del Elemento Yang, causó que del jardín comenzase a crecer un gran árbol, un excelente espécimen de jacarandá. Retirando la espada, le cortó la cabeza, con lo que Ryuk se desapareció para siempre.

Yashamaru: Ya está, finalmente, he vengado a todos... A cada uno...

Caminando lentamente, Yashamaru se acercó al cuerpo de su lacerado primo, y se arrodilló junto a él.

Yashamaru: Primo, perdón... No pude liberarte a tiempo. El tiempo dirá ya... Gracias por las cosas buenas que has hecho. Ahora ve y alcanza esta paz que no pudiste alcanzar en vida.

Alzando el cuerpo de su primo en brazos, Yashamaru entró a su Castillo, tras lo que las puertas se cerraron solas. El nuevo día asomaba por el horizonte.

Omake: Salida

Despuntaba el alba, tocando la anaranjada luz solar mi habitación; vistiéndome, terminé de anudar mis gastadas botas, para luego salir así a los corredores del Promontorio; llegué al comedor, siguiendo el delicioso aroma del que posiblemente sería mi desayuno.

Yashamaru: ¡Kya! ¿Estoy observando mal o preparas el desayuno?

Grité hacia la cocina, mientras tomaba asiento a la mesa.

Kyasarin: Sí sí, ¿Qué haces despierto tan temprano?

Salió de la cocina, trayendo una bandeja, cargada con una dotación de tostadas crujientes; una mermelada de la despensa; dos tazas y una tetera, el desayuno estaba servido.

Yashamaru: Pensaba salir un rato, a donde ya sabes iré.

Contesté mirando un pequeño remolino grabado en la pared, abstracto, representación de adonde me dirigía, aquella población, Uzushiogakure. Tomé una tostada más tras terminar mi té, me despedí de Kyasarin, para volver a mi cuarto; allí, saqué un abrigo de mi guardarropa, ya listo para salir. Mi mirada recorrió el dormitorio, hasta chocar con el escritorio; en él, brillante, se encontraba el radiante portarretratos de ella, sus carmesíes cabellos, su mirada, el color suave en sus mejillas, la sonrisa que me había dedicado aquel día. Me fue imposible no sonreír ante la calidez de la imagen. En una voz suave, para mi sin ser mío, dije «Allá voy...», para luego salir de la habitación.

Visita a Shirizu; El Shinobi de la Paz VS el Rey Cuervo

Había partido a Shirizu, la Aldea de Akatsuki Afterlife, con la idea de buscar un futuro en la misma, como había prometido a Franken Stein y a Shiro Kurosuke. Me alojé en esta unos días, hasta la llegada del Shinobi de la Paz, Cero Uzumaki... Como si fuera algo pactado, llegó y propuso un combate contra nosotros quienes estábamos en la aldea, de uno contra uno, seguro de esto y por todo lo que había avanzado desde dejar Sunagakure, acepté este reto, para entablar pelea con este, fui aquel que combatió primero. El viento soplaba y unas hojas bailaban lentamente en el aire, movidas en el mar del atardecer, adopté una posición de guardia, mientras que Cero se cruzaba de brazos.

Cero: Como eres un sucesor, y yo soy un miembro, te dejaré atacar primero, aprovecha bien todas tus oportunidades, no soy persona que disfrute de contenerse en combate.

Yashamaru: No deberías hacer ese tipo de cosas Cero, nosotros conocemos tu forma de pelea, en cambio, tu no conoces la nuestra. Pero como así lo quieres, habré de hacerlo, que te sea leve...

Alrededor de Yashamaru se levantó una corriente de metal enardecida, que se movía de manera casi aleatoria. Una serie de esferas comenzaron a salir disparadas hacia Cero.

Yashamaru: Parte uno, ráfaga.

Cero: Nada mal, pero se puede esquivar.

Yashamaru: No es malo si esperas que tu adversario haga ese movimiento, trampa básica.

Desde la posición a la cual saltaba Cero surgió una gran masa de Aureoferrídio, la cual atrapó a este en el aire. El Shinobi de la Paz lanzó algunos quejidos, al verse presionado por la trampa metálica.

Yashamaru: ¡Ataúd Aureoférrico! ¡Funeral Aureoférrico!

Cero: ¡¿Cómo es que...?!

El ataúd se comprimió rápidamente, generándose una pequeña explosión de Aureoferrídio; sin embargo, entre los restos del ataúd no se veía rastro alguno de Cero.

Yashamaru: Vaya, te escapaste en el último segundo, y no se como, interesante... ¿Donde estás?

Cero: ¡Aquí, Raiton: Super Golpe de Energía!

Se ve un destello morado, el cual se dirige rápidamente hacia Yashamaru, casi al mismo tiempo, se levanta una pared frente a Yashamaru, cubríendolo. El golpe acierta en el Escudo, sin embargo, no logra destruirlo del todo, quedando la mano de Cero presa en el metal de este, que comienza a cerrarse en un ataúd sobre el brazo de Cero. Yashamaru da una voltereta hacia atrás, y se para en guardia.

Yashamaru: Estudié tus técnicas Cero, observé tus batallas en silencio, saqué conclusiones, se que tipos de ataques realizarás, y veo que no fallé...

Se levanta aureoferrídio frente a Yashamaru, tomando la forma de varias pequeñas shurikens, que toman diferentes direcciones hacia Cero.

Yashamaru: Esquiva eso Cero, es prácticamente imposible en tu situación.

Cero: No solo se puede esquivar en un combate...

Desenfundando rápidamente un kunai, Cero bloquea las shurikens, mientras que Yashamaru lanza una risa, al verlo hacer esto.

Yashamaru: Cero Cero Cero, Cerillo, has cometido un error, ahora he montado un campo magnético sobre tu propio cuerpo, es decir, ahora eres como un imán Cero, verás las consecuencias de ser un imán en batalla contra un usuario del Elemento Magnético como yo.

Una gran masa metálica comenzó a girar rápidamente, y aprisionó a Cero, ejerciendo presión sobre este. Habían pasado unos momentos, Yashamaru tenía confianza en haberle dañado. En un momento, Toda la masa salió disparada por todas partes. En los ojos de Cero se apreciaba el Sharinnegan.

Cero: Aprecia el Sharinnegan, no hay manera que puedas contra él, acéptalo y ríndete, Yashamaru-kun.

Tras hacer una serie de posiciones de manos, Cero lanzó un gran torrente de agua, que golpeó al Atsuryoku, este, para evitar mayores daños (se dirigía hacia una arboleda), se dispersó en unas docenas de cuervos, para reformarse en la copa de un árbol.

Yashamaru: Yo también me guardo ases bajo la manga, ¿No irás a esperar que eso haya sido todo, verdad?

Las manos de Yashamaru brillan con un fulgor azulado; un remolino de metal, girando a alta velocidad, impacta al joven, quien pasa así a portar una armadura; sobre esta, cae una leve capa, conformada de un apenas perceptible pero oscuro chakra.

Cero: Puedo fundirla.

Lanzando una devastadora corriente de fuego, abrasando todo a su paso, da de lleno en Yashamaru, quien se queda quieto, de la masa ardiente, escapa una risa.

Yashamaru: Nada que no pueda aprovechar, mi armadura es Aureoferrídio, protegido con Oscuridad, es formidable, ¿A que sí?

Cero: Va por dos, dupliquemos.

Tanto un torrente de agua como una corriente de fuego salen en velocidad contra el Atsuryoku, quien lo esquiva hacia un costado, para luego dirigirse en velocidad contra Cero. Un chispazo ilumina el ambiente, la Espada Kagami chocaba contra la Katana de Cero. Moviéndose ambos en velocidad, los choques entre ambos se notaban en el ambiente, encendido por chispazos. A pesar de haber comenzado con ventaja, Yashamaru comenzaba a ser vencido en su Kenjutsu por Cero.

Yashamaru: ¡Atento, Cero!

Sacando una garra de Chakra, bloquea la katana de Cero, mientras le perfora el pecho con estas, robándole así algo de chakra.

Cero: Ventaja para mi.

Abriendo su Modo Sabio, Cero logra deshacer el chakra del Elemento Oscuridad que protegía a Yashamaru. Con una rápida estocada, logra deshacer la armadura de Yashamaru, que cae en forma de polvo al piso, un hilo de sangre cae del hombro del Atsuryoku. Al verse atacado de esa forma, el shinobi se encerró en una esfera de metal, para poder curarse rápidamente allí, sin embargo, esta es mandada a volar por el Shinobi de la Paz.

Yashamaru: Me has dado el tiempo suficiente...

Desarmando la Esfera, Yashamaru se sostiene en el aire, para encerrar así a Cero en una prisión de su metal.

Yashamaru: Me has brindado algo necesario para acortar la activación, gracias, Cero-san.

Sonriendo, Yashamaru despliega un gran torrente de chakra, que mueve con viento todo a su alrededor, un pequeño resplandor lo cubría, mostrando su estado de Sabio. Cero destroza la prisión, para ver como el shinobi de Sunagakure mostraba un gran par de alas negras, prescindiendo así de su metal para mantenerse en el aire. Saltando con su Katana en mano para asestar un corte al Atsuryoku, este, más veloz, lo supera, y le arroja unas plumas con filo al pasar, destrozando los guardabrazos de Cero.

Yashamaru: Esto no termina.

Cero: Me quedan trucos, Atsuryoku, como el Elemento Yin.

Unas balas de viento atraviesan a Cero, quien no se ve afectado, salvo parte de su capa, reducida a jirones.

Yashamaru: Otra vez te has descuidado, Shinobi de la Paz.

Le señala un punto a sus espaldas, y Cero se da vuelta, para ver una Esfera del Elemento Quemar, que frena con su mano. Esta, queda chamuscada, e inerte. Yashamaru, colocando sus manos en el piso, se introduce en un portal.

Cero: Muéstrate, aún no pierdes...

Caminando lentamente por el terreno al buscarlo, Cero pisa un charco, que pasa a iluminarse con un fulgor violeta.

Yashamaru: ¡Toma Wasdaña!

Sacando la hoja de la Wasdaña por el agujero, hace un corte en la pierna de Cero, quien salta lejos.

Cero: ¡Tramposo!

Cero lanza una gran esfera de tierra, mientras Yashamaru lanza para cubrirse una del Elemento Quemar, al chocar, se dispersan como una nube de polvo.

Yashamaru: Vaya desventaja.

Cero: Estúpido. ¡Shinra Tensei!

La Wasdaña sale despedida, mientras Yashamaru sale volando lejos, impactando contra una roca. Incorporándose algo lentamente, apoya su palma contra el piso.

Yashamaru: Invocación...

En la densa humareda se esparció una corriente de aire, unas plumas ónice danzaban alrededor del Rey Cuervo. Junto a él se encontraban tanto el Jefe Militar entre los Cuervos, Sôkar, como la pareja de eruditos de la Desolación, Hugin y Munin.

Yashamaru: Me encantaría seguir solo, pero esto será incluso mejor...

Rápidamente, la Wasdaña vuelve a Yashamaru, como si esta misma tuviera vida, Yashamaru esboza una sonrisa, con un leve hilillo de sangre cayendo de su boca. Crascitando, hizo unos gestos hacia sus invocaciones, Cero miraba la rara escena extrañado.

Yashamaru: Vamos...

Saltando rápidamente, Hugin se sube a la cuchilla de la Wasdaña, y, tras una serie de sellos, se fundió en la cuchilla, esta ahora triplicaba su tamaño, un halo negro le cubría. Con un rápido movimiento, volando en círculos, Munin creó una sombra, completamente negra, en la cual todos se vieron envueltos. En un momento, con una palabra de Sôkar, la sombra los engulló, desapareciendo de la escena. Cero volteaba la cabeza de un lado a otro, anonadado.

Cero: Esto no se mantendrá mucho, estás débil.

Yashamaru: Mi última... Carta...

Una corriente de viento surgió desde debajo de Yashamaru, lentamente, comenzó a cambiar en su apariencia. Se manifestaba así el final del combate.

Yashamaru: Este combate... Está en su Ocaso.

Cero: ¡No tienes por qué hacer eso!

Yashamaru: (Manifestando la Espada Kagami en su mano derecha, pegando hilos de chakra a la Wasdaña con la izquierda. Hace una señal a Sôkar.) Abre los ojos... Mi objetivo era vencerte, ¿No? He de hacer lo más cercano a eso... Si no fallo, ganaré...

Sôkar realiza un primer ataque rápido, lanzando unas plumas afiladas a Cero, realizándole así una serie de cortes; Yashamaru, moviendo a la Wasdaña de manera oblicua contra Cero, corre asimismo contra él, empuñando su espada, en el momento final de la carrera, lanza ambos golpes. Cero, aprovechando la ventaja, utiliza su Izanagi especial, saliendo indemne; la Wasdaña, en su giro, terminó por llegar a Yashamaru, quien, sin poder refrenarla, recibió su corte en el pecho, de manera horizontal. Tras esto, y la rendición de la poca resistencia que le quedaba, cayó al piso, ya casi completamente inconsciente, manando de sí su propia sangre, en carmesíes ríos de dolor insoportable. Con su última visión, atisbó a observar como volvía a encontrarse fuera de la sombra, ya vencido, ya caído. Sonrió, tosiendo algo de sangre; miró derredor, y cerró los ojos, para descansar unos momentos, antes de reencontrarse con su realidad.

Cero: Ganaste... No hay mejor premió para el campeón, que hacer ver vencido al adversario en su propia victoria. Alguien llévelo al hospital... He de seguir yo aquí.

Rebaja, Modificado

Me encontraba descansando en mi morada, tras haber sido vencido por Cero, pero irónicamente, aceptado como un miembro de la organización Akatsuki Afterlife, debía reponerme un poco, necesitaba descansar, me encontraba algo débil por el desgaste generado en mí por el combate. Estaba descansando en una terraza descubierta del Promontorio Fronterizo, cuando me incorporé lentamente, había escuchado un ruido a mis espaldas. Nada más fue realizar esa acción, que sentí una púa enterrada justo bajo mi caja torácica, bajé la mirada, para ver un hilo de sangre bajando lentamente por debajo de la herida, había pasado, de lado a lado. Proferí un quejido, e improperios salieron de mi.

Yashamaru: ¡Mierda! ¡¿Acaso no puedo tener un tiempo de descanso y reposición que vienen a molestar?! Por como actúas, supongo que eres un sicario.

???: Sorpresa entonces.

Yashamaru: ¿No dirás tu nombre?

???: Raito... Confórmate con saber eso...

Girando él lentamente la púa en la herida, yo, mientras soportaba un acceso de dolor, rompí esta, con una corriente de metal que subió del piso.

Yashamaru: Vaya que afecta la recuperación, no acerté a mi objetivo...

Raito: ¿Tu objetivo?

Yashamaru: No pensarás que buscaba romper tu arma, ¿Verdad?

Recibiendo una patada, fui a dar al piso, dejando una estera de sangre, al ser arrastrado sobre este.

Raito: Supongo que es evidente que me han mandado a matarte, ahora, déjame hacer mi trabajo, ¿Sí? No es nada personal, ya sabes, así son los negocios, y así es como el dinero mueve a las personas, es algo que pasa siempre.

Yashamaru: Si, lo se... Tranquilo... Solo espero que sepas que tengo derecho a ponerme en contra de esto...

Estando en el piso, Yashamaru lanzó unas cuchillas de metal hacia atrás, y luego volteó la cara, para mirar a su adversario. Las cuchillas, apenas enterradas en el chaleco táctico del Shinobi, le habían causado un ligero sangrado; en su rostro, algo tapado por un oscuro flequillo, se veía la sorpresa de haber sido atacado, cuando tenía seguro el haber asegurado una presa fácil.

Raito: Ah... Así que te resistes, ¿Eh? Probarás la técnica por la que soy reconocido como un gran sicario... Mi técnica más secreta.

Riendo sádicamente, Raito asestó una fuerte patada a Yashamaru en las costillas, lo que nubló momentaneamente la vista de este, quien cayó en estado de inconsciencia momentánea.

Raito: Bien, veamos que tal te va, "Cuervito".

Con un pequeño bisturí, hizo una incisura en el pecho del Atsuryoku, del lado izquierdo. Introdujo dos dedos allí, y un grito de dolor escapó de la boca del Cuervo, quien comenzaba a recuperar su conciencia.

Raito: ¿Qué se siente saber que ese Elemento Agua que veo que tenías ha desaparecido para siempre? ¿Qué se siente saber que irás a perderlo todo?

Yashamaru: N-no... Yo no perderé todo...

Con un gran acceso de adrenalina, Yashamaru dio una patada a Raito, tumbándolo, con este en el piso, se incorporó levemente.

Yashamaru: Te vas... Fallaste, "Sicario"...

En la mano de Yashamaru, apareció la Wasdaña, y cortó la mano con la cual él realizaba su jutsu. Luego, dándole una patada en la cara, lo desmayó. Cargándolo léntamente en su espalda, lo lanzó finalmente por sobre el muro de la terraza, donde Raito cayó, de tejado en tejado, hasta dar dúramente contra el piso.

Yashamaru: No me... Interesa... Esa vida...

Por el exceso de cansancio, Yashamaru fue a dar al piso, inconsciente, la sangre seguía manando de su herida. Una hora más tarde, Kyasarin, llegada de sus quehaceres, subió de casualidad a la terraza, donde encontró a su maestro, inerte, en el piso, rodeado de sangre.

Kyasarin: ¡¿Qué ha pasado aquí?! ¡¡Sensei!!

Yashamaru: Ghnn...

Kyasarin: Está inconsciente... Habrá que ponerle una venda, para evitar que pierda más sangre.

Levantándolo pesadamente, la discípula del Cuervo lo recostó en la misma reposera donde este estaba originalmente, a posterior de haberle vendado alrededor de la herida, y colocado una gasa. Cerca del poniente, Yashamaru despertó.

Yashamaru: ¿K-Kya-chan?

Kyasarin: Yashamaru-sensei, ya está despierto, le he vendado sus heridas, pero revise usted personalmente la más profunda, no supe que hacer con esta, confío que sabrá que hacer.

Yashamaru: Gracias... Yo la revisaré, suerte que te apareciste, no creo que hubiera podido quedarme más tiempo inconsciente, llegaste a tiempo Kya-chan, te lo agradezco. Ahora, ayúdame a entrar, comienza el frío, y solo me falta un resfriado para completar mis desventuras en cuanto a salud... Jajaja.

Prestando Kyasarin ayuda a Yashamaru, ambos bajaron hasta el interior del castillo. Una vez llegada el ala de la habitación de Yashamaru, se despidieron.

Yashamaru: ¿Podrías hacer un poco de guardia hoy? No creo estar en condiciones para ello, por desgracia.

Kyasarin: Descuide Yashamaru-sensei, yo me ocuparé.

Saludando con calma y seguridad a su alumna, Yashamaru partió a su cuarto, donde se sentó en la cama, antes de acostarse.

Yashamaru: (Pensando) ¿Por quién habrá venido? ¿Y qué ha hecho con mi chakra? Debo resolver esto...

¿Eres tú? Fantasmas del Pasado

En la calma de la noche, una persona observaba el cementerio de Sunagakure, cuando ya todos dormían, una figura saltó al campo desde la muralla de la aldea. Se acercó lentamente a una tumba, depositando frente a ella un crisantemo, se quedó mirando la tumba un rato, para luego escuchar pasos a sus espaldas. No se movió, hasta que escuchó una voz que se le hacía conocida, de hacía tiempo atrás.

???: Yashamaru... Tiempo que no te veo, a ti como a los demás, ¿Qué ha pasado?

Yashamaru: ¿Tu? ¡¿Tu?! ¡¿Qué haces aquí?! Estabas muerto...

???: Eso han creído todos, para lo que es aquí, Yashamaru, estoy muerto aún.

Yashamaru: Tío... ¿Qué ha pasado? Cuéntame.

Tío: Hube de fingir mi muerte, para poder así escapar de aquí, el Kazekage no estaba muy contento con la idea de que pasase a ser el Consejero Principal del Daimyō del País.

Yashamaru: ¿Y por qué no quiso que fueras su consejero? ¿Acaso no es conveniente para el Kazekage poseer a uno de sus hombres en un cargo alto como ese?

Tío: Sabrás que yo trabajaba como uno de los Asesores en Estrategia de la Aldea, ¿Verdad?

Yashamaru: Sí...

Tío: El Kazekage se opuso rotundamente a esto, pero el Daimyō me envió una misiva en secreto, había de dejar Sunagakure de alguna manera, lo que orquesté fue un "asesinato arreglado", fingí mi propia muerte, para poder luego huir y establecerme en el Palacio del Daimyō, ahora resido allí, en secreto, para ser su Consejero de Guerra. Pero basta de hablar de mi, ¿Qué ha pasado con el resto del clan?

Yashamaru: (Señalando un grupo de tumbas en el cementerio) Muertos... Todos... Creía que era el único vivo...

Tío: Vaya, parece ser que ya no queda nadie... ¿Estás seguro que ninguno vive?

Yashamaru: Hasta hace diez minutos, hubiera pensado que soy el único de la estirpe Atsuryoku caminando entre los vivos.

Tío: Entonces, Yashamaru-kun, parece ser que somos dos.

Dándose vuelta rápidamente, Yashamaru extendió el brazo, apareciendo la Guadaña Cetro en su mano, apuntando el filo de esta al cuello de su tío, una mirada con furia se gestó en los ojos del joven Atsuryoku. Quieto, sin siquiera moverse, su tío le miraba, expectante de su acción.

Yashamaru: Tu... No tienes derecho a decir que eres de mi clan... Te desapareciste, no tienes ninguna capacidad de aspirar al liderazgo de esta fallecida familia, si quieres pertenecer al Clan...

Le hizo un raspón en el cuello con la hoja de su arma, para luego bajarla. Extendió una mano hacia su tío.

Yashamaru: ... Deberás redimirte y aceptar mi mandato, es la única manera que te queda de limpiar tu nombre, Eita Atsuryoku...

Eita: Vaya vaya, Yashamaru-kun, parece ser que deberé aceptar tus condiciones, no puedo enfrentarme a ti, te has vuelto muy fuerte.

Yashamaru: Subordínate, ahora eres menor en jerarquía a mi, a partir de ahora, soy tu líder, nos volveremos a ver, pero no aquí, Eita...

Inyección, nuevos Alumnos

Me encontraba débil, muy débil, necesitaba urgentemente la tan ansiada cura, alguien debía ceder, y no quería ser yo. El virus me mataba, y ya no podía aguantar más. Debía ir por la cura, a como diera lugar. Sentía dolor, ardiente dolor, habían pasado unas semanas desde que me había encontrado con mi tío, y hacía al menos una estaba guardando reposo, pero no sucedía nada, absolutamente nada, ya lo sabía, eso no iba a amainar, me levanté del lecho como pude, y tomé un abrigo, lo pasé por mi espalda y salí fuera, caminé el tiempo que pude, deteniéndome de vez en cuando mientras sostenía mi costado. Llegó un momento, en que caí al piso, sobre la nieve que ve quien viaja a Hagurogakure. El contacto con la nieve fue algo nuevo, algo terriblemente bueno, sentir la nieve contra mi cuerpo, calmando la fiebre, era un buen aliciente, pero, pasados unos diez minutos en el piso sin poder levantarme, comencé a sentir el entumecimiento en el cuerpo, me estaba helando, creo que hasta podría haberme muerto allí, de no haber sido de la suerte, destino, karma, o lo que sea que mueva la rueda de la vida. Me desmayé, esperando ver lúcidamente algo o alguien que me salvase, ridícula espera, tras la que caí en los negros brazos de un aterrador Morfeo.

Desperté, sintiendo una joven mano sobre mi hombro, intenté incorporarme, para caer de nuevo, sentí la punta de un kunai cosquilleándome contra el cuello.

Yashamaru: ¿Tratas... Así... A quien está... Enfermo?

???: Prevención, sabrás entender.

Yashamaru: ¿Qué lleva a alguien a prevenirse contra un enfermo que muere en nevada soledad?

La desconocida miró de arriba a abajo al Atsuryoku, quien tuvo un leve acceso de tos, escupiendo sangre a la nieve, que tomó un suave color rojizo alrededor de la misma.

Yashamaru: Ayúdame, joven Uchiha... Y verás el beneficio en tus acciones...

Lentamente, el filo del Kunai fue retrocediendo, temblorosa, la kunoichi posó una rodilla junto a él, y lo ayudó a incorporarse, viendo que no podía mantenerse en pié, pasó un inerte brazo sobre su espalda, y le asistió para dar unos pasos, luego le soltó, para ver como volvía a desplomarse contra el suelo.

???: Vaya que te encuentras mal... ¿No puedes siquiera caminar?

Yashamaru: Tengo una enfermedad muy avanzada... No entiendo aún cómo es que no he muerto en la nieve... ¿Ayudarías a un pobre enfermo a salvarse a sí mismo? Puedo pagarte... E incluso si no deseas eso... Se que te devolveré el favor en cuanto pueda...

???: Me das lástima... Y no deseo tu dinero.

Mirándole desde el piso una vez más, le pidió silenciosamente su ayuda, para rematarle luego leyendo en su mirada su deseo en lo profundo.

Yashamaru: Pero mi favor si puede ayudarte con aquello que deseas... No conoces todo sobre mi capacidad, Uchiha...

Un leve destello cruzó por los ojos de la Uchiha, quien ayudó a levantarse al Atsuryoku; este le agradeció una vez más y le indicó una dirección al oído. Tras eso, miró hacia otro lado y comenzó a toser, para escupir sangre sobre la nieve.

Yashamaru: Recuerda... Con que Shiro Kurosuke se entere que entré a Hagurogakure estaré salvado, tengo unos papeles que me llevarán directo con él...

Caminó la joven Uchiha con Yashamaru a cuestas un trecho, hasta apoyarle contra un árbol un momento.

Joven Uchiha: Eres pesado, ¿no se te ocurre una manera de llegar mas rápido?

Yashamaru: Claro... Déjame en el suelo un momento...

La joven le ayudó a recostarse en este, para que Yashamaru apoyase su palma contra el suelo.

Yashamaru: ¿No me dirás tu nombre?

Joven Uchiha: ¿Mi nombre? ¿Para qué necesitas saber mi nombre?

Yashamaru: Claro... Tengo que devolverte un favor, ¿o no?

Joven Uchiha: Uchiha Kurohana...

Yashamaru: Kurohana... Lindo nombre, yo soy Atsuryoku Yashamaru... Kuchiyose no Jutsu.

De la palma de Yashamaru surgió una nube de humo, que envolvió el ambiente, tras que se dispersase, junto a él había aparecido ya Hugin; a quien Yashamaru, con una seña, ordenó que le cargase.

Yashamaru: Kurohana-san... Hugin me llevará y te acompañará en la travesía... Hugin, recuerda bien el nombre de Shiro Kurosuke, con eso estaré doblemente seguro...

Tras decir estas palabras, se acomodó un poco más contra la espalda de Hugin, para dedicarse así a dormir y recuperar las fuerzas que le comenzaban a faltar.

Habían pasado varias horas ya y terminaba el sueño del Rey Cuervo, se incorporó apenas sobre la espalda de Hugin, y observó el inicio de la frontera del País del Hierro. Al ver una caseta de guardia, llamó a este sin ningún problema, lo que exasperó a Kurohana, sin embargo, este saltó de la espalda de Hugin hacia delante, mientras este deshacía su invocación.

Kurohana: ¡¿Qué haces llamándole así?!

Yashamaru: Tranquila pequeña flor oscura... Nada pasará a ninguno de nosotros por ello, mira...

De sus ropas tomó una carta sellada con un lacre de un rojo sangre oscuro, de la que hizo muestra al guardia; este, nada mas verle, volvió a su caseta y llamó por instrucciones. Volviendo dentro de un vehículo rápido, llamó casi a gritos a Yashamaru para que este entrase, lo llevaría directamente con Shiro Kurosuke. El Atsuryoku se acercó a la Uchiha, y le dio un leve abrazo, prometiéndole el cumplirle el favor que ya le había prometido.

Yashamaru: Verás como tus acciones se multiplican con creces, Kurohana-chan, tan solo espera un tiempo, volverás a tener noticias de mi parte.

Subiendo al carro, se despidió agitando amistosamente su mano, hasta que no quedaron rastros en el horizonte de la joven Uchiha.

Entrenamiento en Hagurogakure

Aquel carro había dejado a Yashamaru en las puertas de una gran casona en el centro de Hagurogakure, se hallaba a las puertas del hogar mismo de Shiro Kurosuke, quien salía en ese mismo momento a recibirle. Le miró como quien espera ver algo más que lo que sus ojos muestran, para luego extender una mano, rodeada por la brisa helada típica de esa aldea, ¿o sería sencillamente la personalidad del Ángel del Hielo?

Shiro: ¿Tu eres Yashamaru Atsuryoku? Sí... Te recuerdo, tu eres quien vino a pedir ayuda para poder así vivir con su enfermedad, ¿no?

Yashamaru: Sí, yo fui quien se coló en esta misma mansión hace un tiempo, para pedirte ayuda con respecto al Virus Ocaso. También nos vimos cuando busqué a Franken Stein, ustedes dos juntos habían prometido darme finalmente una vacuna para mantener controlado al Virus...

De uno de sus bolsillos sacó una jeringuilla, la cual paseó frente a los ojos del Cuervo.

Shiro: ¿Te refieres acaso a esta vacuna que tengo aquí mismo?

Yashamaru: ¡Dámela! ¡La necesito conmigo para poder vivir!

Rápidamente guardó la jeringa, mientras que daba un golpe seco al Atsuryoku en su rostro. Este trastabilló, retrocediendo unos pasos.

Shiro: Vamos Rey Cuervo, ¿no creerías que te daríamos algo tan valioso así de la nada, o si?

Yashamaru: Shiro Kurosuke, sub-líder de Akatsuki Afterlife, el Ángel del Hielo y Tetsukage, mas una sarta de cosas que creo que ni siquiera tu debes recordar ya; yo soy Yashamaru Atsuryoku, el Ángel de la Oscuridad, asimismo yo soy tu compañero, de reciente entrada dentro de Akatsuki Afterlife tras haber librado un combate contra Cero Uzumaki.

Shiro: Ahh... Vaya, que curioso, ¿finalmente has resultado ser tu? ¿Tu eres el enviado de Yorumaru para que yo "entrene"? (Con la misma velocidad con que guardó la jeringa toma esta, y se la lanza a Yashamaru, quien la toma en el aire) Inyéctatela en el cuello; ahora sígueme.

Entraron en el Palacio del Tetsukage, pasando por incontables puertas, para finalmente llegar al que sería el despacho de Shiro, quien se sentó en un cómodo sillón, apoyando sus piernas sobre su escritorio.

Shiro: ¿Y bien? ¿Cuáles son tus habilidades?

Yashamaru: ¿Qué es lo que deseas saber o ver realmente?

Shiro: Quiero que me muestres lo que hiciste en tu combate contra Cero.

Yashamaru: Vayamos a una arena de combate para que pueda mostrarte mejor mis habilidades.

Shiro: Vamos, no estoy pidiéndote que destroces nada; sencillamente muéstrame algo de tu poder.

Yashamaru: Entiendo.

Yashamaru se sentó en el piso de la habitación, y comenzó a meditar en busca de Chakra Senjutsu. Llegado un punto, se puso de pie y miró fijamente a Shiro. Este, comprendiendo su mensaje, se levantó de su asiento y se colocó en guardia, extendiendo un brazo levemente flexionado.

Yashamaru: Le mostraré mi Modo Sabio. Ahora mismo puede ver su etapa mas básica, la primera fase de mi Modo Sabio.

Shiro: ¿Un Modo Sabio por etapas? Vaya, no conocía la existencia de algo así. Muéstrame más, Atsuryoku; comienzas a interesarme más.

Con una velocidad claramente superior a su velocidad normal, encajó un puñetazo en la mano abierta de Kurosuke, quien lo asió fuertemente tras haber sentido su golpe, mientras con su otro brazo bloqueaba alguna clase de fuerza.

Shiro: Nada mal, tu fuerza y velocidad aumentan, y puedo percibir como tu caudal de chakra mejora asimismo. Hasta puedes utilizar el mismo para golpear, nada mal Yashamaru, nada mal.

Yashamaru: Eso sólo es la fase uno, todavía no has visto más desarrollo que lo básico.

Shiro: Vamos a una arena de combate, hay una bajando las escaleras detrás de la biblioteca.

Corriendo la biblioteca de lugar, encontraron susodicha escalera, la cual bajaron hasta llegar a un recinto algo pequeño, iluminado apenas por la luz de unas antorchas en las paredes. Parecía que Shiro hubiese tenido ya planeado aquél encuentro.

Shiro: Bien, aquí puedes utilizar todo tu poder sin problemas, esta arena evitará que el chakra salga al exterior, no hay sensor que sea capaz de ver lo que pase aquí.

Yashamaru: ¿Puedo confiar en ti?

Shiro: ¿Tu puedes confiar en ti?

Yashamaru: ¿Por qué no podría confiar en mi mismo?

Shiro: ¿Por el hecho que tienes una peligrosa enfermedad que te hace dudar de tus capacidades tal vez?

Bajando su mirada, Yashamaru apretó con fuerza sus puños, para finalmente chocar a uno con el otro.

Yashamaru: Confío en mi...

Shiro: Demuéstralo, dame un buen golpe, vamos. No temas a tus mismas habilidades.

Yashamaru: ¿Un buen golpe? Entenderás que necesito unos minutos para preparar este golpe, pero asimismo comprenderás que casi seguramente pueda provocarte daños serios, atente a lo mismo.

Shiro: Confía en el poder de quienes serán tus compañeros, Atsuryoku.

Sentándose en el suelo frío de la habitación, el Cuervo comenzó a reunir chakra senjutsu, para al cabo de unos minutos abrir y superar, fase por fase, su Modo Sabio hasta su última etapa. Tras eso, hizo correr su Elemento Oscuridad por todo su cuerpo, concentrándolo sobre sus manos, abiertas, movidas como cuchillas. Finalmente las llamas del Ocaso consumieron su cuerpo, y ya vuelto así bicromático, reunió su oscuridad en una palma. Moviéndose con la velocidad del rayo que deslumbra o el afilado suspiro final que se va del cuerpo, de un paso se fue a la retaguardia de Shiro, quien intentó bloquearlo y detenerlo, inútilmente. Con solo un golpe dado con el borde de la palma, había hecho un corte al antebrazo de Shiro, de quien cayeron unas gotas de sangre. Tras superar la barrera, dio un puño certero entre las vértebras al Kurosuke, quien cayó al piso, ensangrentado. Apenas unos segundos después, el Atsuryoku se desplomó asimismo, para desde el piso de la habitación ver como Shiro trabajosamente se reincorporaba. Dándose vuelta, Shiro se agachó junto a un Yashamaru jadeante mientras curaba sus heridas.

Shiro: ¿Has terminado?

Yashamaru: ¿Acaso tengo... Posibilidad de algo?

Shiro: ¿Tu que crees? Conseguiste romper mi defensa y sacarme sangre en tan solo dos conexiones, siendo que es la primera vez que combates contra mi, además que no sabes como es mi estilo de combate. Tienes tres meses hasta que Kuramaru decida salir de su ataúd a hacer algo de sí mismo y nosotros y convoque a una reunión de miembros. Hagamos que superes esta debilidad crónica tuya, tengo entendido que se debe a tu enfermedad. ¿Qué tal si hacemos de mal tu mejor estrategia?

Yashamaru: Evidentemente... No tengo alternativa, necesito esto. Por favor, dame unos minutos y permíteme tener un cuarto aquí, debo enviar una misiva.

• • •

Aceptado, la Mansión

El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.