Cacería de Viejas Sombras: Mortal Duelo de Guadañas
Mortal Duelo de Guadañas.png

(狩旧影:大鎌の死闘, Karikyūkage: Ōgama no Shitō)

Información
Anterior Directiva Obligatoria, ¡Comienza la Cacería!
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Saga Caza de Viejas Sombras
Personajes
Masculino.svg Franken Stein
Masculino.svg Hitoro Uchiha
Femenino.svg Kurohana Uchiha
Femenino.svg Mizuki Yuna (Solo Omake)
Masculino.svg Shingetsu Wasp (Solo Omake)
Masculino.svg Yashamaru Atsuryoku
Jutsus
Tercer Ojo
Jutsu de Transformación
Cuerpo Aureoférrico
Jiongu
Stinger
Escudo Aureoférrico
Manos de Serpientes Sombra Ocultas
Elemento Viento: Armas Mejoradas de Viento
Ola Aureoférrica
Trillion Stars
Esfera Aureoférrica
Sharingan
Mangekyō Sharingan
Tsukuyomi
Elemento Magnético: Shuriken Magnéticos
Rinnegan
Banshō Tenin
Shinra Tensei
Elemento Magnético: Shinra Tensei
Hilos de Chakra
Elemento Fuego: Jutsu Gran Bola de Fuego
Modo Sabio
Arte Sabio: Alas del Gran Cuervo
Elemento Quemar: Masacre de Vapor
Jutsu de Marioneta (Solo Omake)
Objetos
Hiyozora
Asterion
Osiris
Wasdaña
Libro Bingo

Cacería de Viejas Sombras: Mortal Duelo de Guadañas (狩旧影:大鎌の死闘, Karikyūkage: Ōgama no Shitō) es el capítulo #13 de Akatsuki Afterlife, perteneciente a la saga "Caza de Viejas Sombras"

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En un páramo de las afueras del País del Hierro, un grupo formado por tres encapuchados corrían a campo traviesa. Quien parecía el líder del grupo iba a la cabeza y llevaba unas gafas que brillaban con la luz de la luna, la cual los amparaba en su raíd nocturno hacia el País del Fuego. Lo seguían una joven de cabello oscuro y unos ojos de penetrante morado junto con un shinobi de cabello rubio dorado y mirada profunda, turquesa. Corrían por el campo casi por el gusto de sentirse una tropa mercenaria, una tropa de forajidos, refugiados, ermitaños, asesinos, héroes y villanos, por una mezcla de todos esos sentimientos y razones. El amparo de la noche les daba un gusto particular, especial, los devolvía a sus orígenes. Encontraban la satisfacción de la caza al partir en busca de su enemigo... Una vez más.

Franken: ¿Y bien Atsuryoku? ¿Por dónde dices que podemos encontrar a Hitoro Uchiha?

Yashamaru: Tanzaku, sin ninguna duda, debemos llegar a Tanzaku.

Kurohana: ¿Los Cuarteles Tanzaku? ¿Ese lugar de mala muerte? Vaya bajo ha caído este Uchiha si se encuentra en un lugar así. Es una vergüenza para lo que es mi clan... Debemos demostrarle lo que significa caer en deshonor.

Franken: Já, me gustan tus palabras florecilla, tienes el ímpetu.

Formando una pequeña mano de metal, el Atsuryoku propinó una palmada en la nuca de Franken, quien se dio vuelta para mirarlo con una mirada venenosa.

Yashamaru: Jeh, no ejercites esa lengua serpentina tan apresuradamente.

Franken: Bah...

Se da vuelta y encaja un codo en las costillas del Rey Cuervo, para que luego la Uchiha diese un golpe en la nuca de ambos.

Kurohana: No hay tiempo para jugar ahora, no sean un par de tontos.

Ambos se miraron entre sí para luego mirar a Kurohana, quedaron realizando esa acción por unos segundos.

Franken y Yashamaru: (A coro) ... Sí señorita.

Tras ese pequeño altercado, todos continuaron sin más detalles interesantes el viaje hasta llegar a la frontera del País del Fuego. El Atsuryoku, que parecía el encargado de los menesteres de alojamiento de su grupo, pagó el alojamiento de una hostería con su moneda corriente, oro puro. Así tomaron disposición de unas habitaciones preferenciales, siendo aquellas que, por sus elevados valores de alquiler, suelen considerarse reservadas para personas eminentes. Tres habitaciones con salidas al pasillo y un salón central entre ambas, pasó a ser el centro de operaciones del improvisado grupo. Sobre una mesa en medio de la sala desplegaron un mapa del País del Fuego, donde comenzaron a clavar pines representando diferentes cosas. A la mañana siguiente se reunieron, y Yashamaru tomó la palabra mientras los invitaba a un desayuno ya servido en una mesita alterna.

Yashamaru: (preparándose un café, mientras se sirve una porción de kasutera) El objetivo actualmente se está dedicando a pasar el tiempo de fiesta en fiesta, apuestas todo el tiempo, negocios oscuros. Dicen que vive entre mujeres, drogas, juego, toda la clase de vicios habidos y por haber. Que personaje nefasto, por cosas así es que Tanzaku tiene tan mala reputación de cierta manera y que hasta asquea a gente de mala muerte. Kurohana, ¿qué información obtuviste al respecto? Ah, por cierto, como no se bien sus gustos mandé traer de todo, coman lo que quieran y no se corten con respecto a sus exigencias, les puedo conseguir lo que requieran.

Kurohana: El objetivo vive encerrado en un local especial, no sale del mismo ni para ver la luz del sol. El lugar no tiene ventanas, y entrar al mismo requiere burlar una máxima seguridad, los guardias son unos mercenarios a sueldo, no son tan hábiles como nosotros pero son entusiastas, podrían entrometerse y entorpecer el camino.

Yashamaru: Franken, ¿podemos encargarnos de la seguridad sigilosamente?

Franken: Podemos.

Kurohana: ¿Podemos conseguir unas sillas más cómodas? Estas clavan una parte del respaldo en las costillas, no son cómodas para descansar siquiera.

Franken volteó hacia Yashamaru, mientras tomaba una copa de un licor raro, para esperar ver un gesto de su parte. Este le devolvió la mirada para luego mirar a Kurohana, quien los miraba como quien mira a un espectáculo de mimos en medio de la calle sin mucho entusiasmo. Finalmente, Yashamaru tomó una barrita de galleta recubierta de chocolate popularmente conocida con el nombre de habano por su parecido a uno real, y tras morder un borde del mismo se acodó en la mesa.

Yashamaru: Dije que lo que se requiera para la misión está cubierto, en eso entran las necesidades. Haré que traigan mobiliario para como máximo dentro de tres horas esté el asunto terminado. Kurohana, la respuesta obvia es que podemos, exigí a los empleados del lugar, tienen estrictas órdenes de brindar comodidades, más aún porque saben que estamos pagando en metálico. Y Franken, una cosita. No se si fue descuido o una bromita, pero dejaste una coral albina "por accidente" dentro de la funda de mi almohada, más precisamente en mi cuarto.

Franken: ¿Una coral albina? Bah, estos bichos hacen lo que quieren.

De una nube de aureoferrídio que subió hasta la altura de su brazo, el Atsuyoku tomó al animal, el cual lanzó a la cara de su compañero.

Kurohana: ¿Pueden comportarse de manera profesional? Mucho ejercicio de logística y preparación previa orquestada pero poco comportamiento afín.

Franken: Hay, vamos Kurohana-chan, divertirse un poco no es malo, es más, ¿qué tal si salimos a beber algo hoy? Si no les molesta mientras ustedes preparaban tanto la logística como la información yo busqué proveedores afines, y encontré un barcito lindo. Es reservado, la clientela suelen ser personas que ya entran con alguna copa encima y lo único que buscan es un lugar donde arrojar el cuerpo. Sin embargo las bebidas son buenas, encontré que tienen una licorera bastante interesante (mirando a Yashamaru guiñó un ojo bajo los gruesos anteojos de marco de pasta), y tu podrías conocer personas interesantes, ¿no Kurohana-chan?

Levantándose levemente de su silla, sacudió con suavidad el hombro de la Uchiha, quien a modo de respuesta dedicó una mirada sin muchas ilusiones al respecto. Yashamaru en cambio divagaba balbuceando para sus adentros los nombres de diversos licores de fina procedencia. Reincorporándose en su asiento, el Cuervo carraspeó levemente la voz.

Yashamaru: Bueno, entonces... ¿Estamos todos de acuerdo en ir al bar a relajarnos un poco?

Franken: Claro, quiero ver cómo detonás la licorera, y también quiero verlo al galán que se anime a cortejar a nuestra querida compañera.

Kurohana: Yo quisiera ver a los parroquianos mirar como sobresale una serpiente sobre tu capa y se posa en tu hombro, mirar el vaso aún sin terminar y jurarse que deben dejar de beber.

Franken: Touché, en ese punto has acertado completamente. A lo sumo, podemos asegurar que este bar va a tener su respectivo espectáculo y gratis, y vaya que va a ser entretenido.

• • •

Tras una noche dentro del bar y al amanecer del día siguiente, el equipo salía a las calles, llevando Franken a Yashamaru por sobre un hombro, quien murmuraba incoherencias y hacía flotar algo de su mezcla metálica alrededor de una mano, formando figuras incomprensibles. Tras ellos iba Kurohana, con sus facciones en un estado similar al que tuvo durante la propuesta hecha por Franken. Tras ellos salía un grupo de ocho personas, algunos borrachos como una cuba aunque con una fogosidad y desafío al peligro latente dentro de sus ojos. Aquellos que desde una mesa poco visible pasaron la noche observando a Kurohana, no tardaron en lanzarse hacia ella a la salida del local. Tomándole de sorpresa, entre los ocho lograron reducir a la kunoichi y lanzarla al piso. Escuchando el ajetreo, los shinobis de su equipo se voltearon, para ver a la Uchiha forcejear con ellos, logrando derribar a dos a golpes. Viendo la situación, el Cuervo quiso lanzarse a la trifulca, siendo impedido por su sibilante compañero.

Franken: Chst, no no, no vayas, así como estás provocarás un destrozo o algo por el hecho de no medirte, deja que ella pelee contra ellos. Es del clan Uchiha, no debería tener problemas. Y por si acaso te quedasen dudas, tu la has entrenado, ¿no? Es más que capaz de deshacerse de unos alborotadores.

Yashamaru: Pues... Tienes razón serpentoso.

Dando golpes como podía y liberando así sus extremidades, Kurohana lanzó una fuerte doble patada al mentón de un par de sus captores, para así poder reincorporarse y tomar una postura de combate.

Borracho: Vamos linda, no te pongas mala con nosotros que queremos ser buenos con vos.

Dirigiendo una mirada cargada de frialdad y tomando un par de senbon de su morral, la kunoichi se lanzó hacia ellos. Esquivando algunos golpes y bloqueando otros, clavaba las agujas en los diferentes puntos de presión de sus contrincantes, que caían uno a uno al piso, inmóviles, inconscientes, inútiles. Cuando sólo quedaba el principal alborotador, ella comenzó a caminar con lentitud hacia él, que sollozaba y rogaba con la voz entrecortada que no le hiciese nada. Desde detrás en un movimiento rápido se aparecieron sus compañeros, atrapando Franken al pobre desgraciado al enrollarle las piernas con una boa albina, el Cuervo encajó un golpe con una manopla metálica en la columna del borracho, finalizando Kurohana al dar una patada doble con voltereta en el estómago y el costado izquierdo de la cara del hombre, que cayó al piso en un profundo estado de inconsciencia.

• • •

Ya a la noche de aquel día ultimaban los preparativos para el asalto, su objetivo sería eliminado, finiquitado de una vez por todas. Preparando bien sus armas, sus herramientas, los tres asesinos salían de su posada, para no volver jamás. Se escondieron en un callejón aledaño al edificio donde moraba el objetivo de su operativo, intentarían infiltrar a uno de ellos en el edificio, posiblemente Yashamaru o Kurohana. Colando un Tercer Ojo, el Cuervo pudo apreciar las capas del sistema de seguridad del edificio, moviéndose como las capas de una cebolla alrededor de Hitoro. Finalmente, tras ver a una joven salir del local, decidieron capturarla y adormecerla, para que Kurohana se hiciese pasar por ella. Utilizando el Jutsu de Transformación, ella tomó la exacta misma apariencia que la otra joven, e ingresó al local.

Dentro de dicho lugar, Kurohana desplegó una actuación para parecerse a una de las trabajadoras del local, llamando la atención de unos señores. Dirigiéndoles a una habitación apartada que encontró, los dejó fuera de combate y abrió una ventana de tamaño ínfimo, apenas dejaba pasar la luz. Por la rendija comenzaron a entrar fragmentos de metal así como serpientes albinas, las cuales al caer completamente al suelo de la salita formaron a sus dos extravagantes compañeros. Tras que vieran a los dos hombres desmayados en el suelo, ambos utilizaron el Jutsu de Transformación. Allí en dicha sala, el hombre de quien había tomado forma Yashamaru trazó un croquis en su metal, mostrando el lugar al que debían llegar. Salieron todos del salón, y comenzaron a ir hacia dicho lugar; sin embargo a medio camino un parroquiano los frenó.

Parroquiano: ¡¡Hey, amigos!! ¿No consentirían en dejar que conversase con la señorita a solas?

Mirando al resto de sus compañeros, Franken acarició el rostro de la kunoichi, para enviarla con una palmada hacia el tercer miembro del grupo. Yashamaru acercó su boca al oído de Kurohana, para hablar con una voz apenas audible.

Yashamaru: Sígueme la corriente y actúa natural, nos está viendo como gente del local. Aunque esté algo bebido, si ve que actuamos extraño a como se mueve la gente aquí, alertará al resto.

Tras decir lo mismo bajó su boca hasta su cuello, para darle una mordida seguida por un beso en el mismo. Franken se colocó cara a cara con el parroquiano.

Franken: Amigo amigo amigo... ¿No ves acaso que la señorita está con nosotros? Piérdete antes que se me ocurra golpearte por ser tan irreverente.

Abriendo la palma, dio un empujón seco al sujeto, que cayó sentado al piso; mareado, este se tomó la cabeza y se alejó de ellos diciendo entre murmullos "Bah, siempre lo mismo con estos tipos". Mientras tanto, Kurohana acercó su boca al oído del Cuervo, para susurrarle al mismo.

Kurohana: Como vuelvas a hacer algo así sin avisarme de antemano te daré un muy buen golpe, sensei.

Yashamaru: No creas que es un capricho, como verás ese tipo creyó toda la pantomima. Al menos nos hemos infiltrado más que satisfactoriamente.

Siguiendo caminando entre pasillos con olor a sahumerio y luces rojas de ambientación, llegaron a una puerta en la cual decía un gran cartel en letras fosforescentes "Prohibido", desde dentro no se escuchaba sonido alguno, tan solo oían las risas y tentativas del resto de los mortales al otro lado del local; entre ellos podían oír el palpitar del corazón, tamborileando al sentir de cerca el goce de haber llegado finalmente hasta su objetivo.

Kurohana: Entonces... La fase uno está completa.

Franken: Que de comienzo la fase dos.

Duelo

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Con la fase dos ya comenzada, tan solo había que dar comienzo a la cacería en sí misma. Como predadores agazapados esperando que una presa pase frente a ellos, miraban la puerta tras la cual se encontraba la codiciada presa. El objetivo yacía prácticamente frente a ellos, tan solo había que tomarlo desprevenido y atacar al cuello.

Yashamaru: Kurohana, Franken, ¿están listos? Este es el cenit de la misión.

Kurohana/Franken: (A coro) Listos.

Entornando la puerta, por orden pasaron hacia el otro cuarto, escondiéndose luego detrás de un sofá, cubierto por una sucia manta blanca. Formando un diminuto ojo de metal, Yashamaru procedió a espiar el recinto donde estaban seguros se encontraba el Uchiha al que debían dar muerte. Tras unos minutos espiando el lugar, una shuriken cortó el ojo a la mitad.

???: Salgan, los he descubierto, "asesinos".

Deshaciendo cada uno su jutsu de transformación, se mostraron tal y como eran realmente. Ataviados con sus respectivos mantos de la organización, los shinobis empuñaron cada uno sus respectivas armas. Desenvainando a Hiyozora, Kurohana la imbuyó de una corriente de fuego, apuntando al pecho del Uchiha, quien se hallaba rodeado por mínimo cinco mujeres, a las cuales espantó dando un talonazo al piso. Extendiendo sus manos, Franken dio paso al Jiongu, temblante en su cuerpo. Yashamaru tan solo formó una espada de metal, colocando una de sus manos tras su espalda.

Hitoro: ¿Tanta logística para que los descubra tan rápido? Vamos, esto es patético, ¿pensaron que de alguna manera no me enteraría que enviarían un escuadrón de la muerte para mi?

Franken: Jeh, parece que se nos va la logística al demonio, Yashamaru.

Yashamaru: Por favor, Franken, que este tipo no me haga reír. Oye, tu, Hitoro, ¿no? ¿En verdad crees que no contaríamos con que obtuvieses información al respecto de esta "Cacería"? No digas más idioteces, lo principal de la logística dio un resultado perfecto; si te hubiese alertado algo, por mínimo que sea, de la infiltración por parte de nosotros en este lugar, hubieras salido por las patas, huyendo como una niña asustada de un perro rabioso encadenado. Ya deja de alardear de habernos "descubierto", ya que si en verdad lo hubieras hecho, no estaríamos hablando aquí y ahora. Sin más solo eres un idiota que cayó en otra trampa.

Kurohana: Cuando tiene razón... Tiene razón.

Golpeando su muñeca, Hitoro invocó a Asterion, lanzándose hacia quien lo había humillado usando el "Stinger", que fue bloqueado sencillamente por un Escudo Aureoférrico, una risa sardónica sonó desde detrás del escudo.

Yashamaru: Patético...

Desde un costado, Franken se asomó esquivando el escudo, lanzando una oleada de serpientes albinas desde dentro de su túnica hacia el Uchiha, quien decapitó a las mismas con un tajo de su arma.

Franken: ¡¡Hey!! Pobrecitas, ellas no tienen la culpa, ¿sabes?

Mientras Franken mantenía ocupado a Hitoro con sus ataques erráticos, tras el Escudo Aureoférrico Yashamaru insistía a Kurohana para que esta le diese su espada tan solo un momento. Tras varias insistencias (y un número similar de llamados a sus compañeros por parte de Franken), esta cedió y dio su espada "por unos momentos nada más" a su maestro y compañero. Este pasó su mano por sobre la hoja para devolverla luego con un sobrefilo de chakra a la Uchiha.

Kuronaha: ¿Qué le hiciste a la hoja?

Yashamaru: Digamos que le di una mejora provisoria para cuando llegue el momento, mantente tras el escudo hasta que recibas mi señal. ¡Franken, cambio!

Disparando unos puñetazos a media distancia con su Jiongu, Franken se replegó tras su compañero, quien comenzó a lanzar oleadas de metal contra su contrincante. En un momento Hitoro ejecutó su "Trillion Star", el cual fue detenido por una esfera metálica.

Yashamaru: ¿Te lo tengo que volver a decir? Eso fue patético... ¡¡Ahora!!

Saltando hacia arriba, Yashamaru lanzó una serie de hojas metálicas hacia Hitoro, para luego arrojar su espada, cubriéndose con su Asterion de tales ataques, al mismo tiempo y tomando desprevenido al Uchiha, Kurohana hizo una pasada rasante con Hiyozora. Sin poder llegar a bloquear el golpe a tiempo, la hoja imbuida en fuego partió la hoja de Asterion, que cayó al piso destrozada.

Hitoro: ¡¿Pero qué?!

Kurohana: ¿Sorprendido?

Yashamaru: Debes hacer una guardia perfecta si quieres evadir, sino, ve preparando tus últimas palabras.

Replegándose, el Uchiha invocó su Osiris, llamando así la atención del Rey Cuervo, quien extendió su brazo derecho llamando a la Wasdaña.

Yashamaru: Vaya, un usuario de Daikamajutsu, cuando te mate esa linda guadaña será de mi colección. Kurohana, Franken, ocúpense de evacuar a la gente de este lugar. Parece que aplicaremos una cuota mínima de seriedad...

Haciendo girar la Wasdaña sobre su cabeza, liberó corrientes que cortaron parte de las paredes del lugar. Apoyando con fuerza la Wasdaña a un lado de sí, resquebrajó el suelo de la habitación. Kurohana y Franken salieron de la misma, comenzando a retirar a las personas del local tras que la Uchiha los durmiese con un genjutsu.

Hitoro: ¿Crees que por hacer esos aires de superioridad podrás vencerme?

Yashamaru: No lo creo, ya te considero muerto.

Hitoro: ¡Idiota!

Lanzándose hacia el Uchiha con la Wasdaña, buscó dar un tajo sobre su pecho, mas para ser bloqueado por la hoja de la otra guadaña. Aprovechando el momento, Yashamaru descargó un puñetazo sobre la cara de Hitoro, para luego replegarse.

Hitoro: ¿Lo único que sabes hacer es golpear y replegarte? ¿No piensas permanecer a la ofensiva?

Yashamaru: No.

Hitoro: Jeh, tienes miedo, y ni siquiera he comenzado a utilizar mis propias habilidades.

Pestañeando, pasó de tener unos ojos normales a un Sharingan de tres aspas, el cual apuntó hacia el cuervo, quien cerró los ojos y comenzó a atacar con precisión hacia la localización del Uchiha.

Hitoro: ¿¡Cómo puede ser que estés atacando hacia los lugares donde estoy esforzándome en defender si estás con los ojos cerrados, eh!?

Yashamaru: La pista la cortaste con una shuriken hace rato, genio...

Hitoro: Tercer ojo...

Mirando a sus alrededores, logró encontrar los dos ojos que Yashamaru había escondido en el entorno, para destrozarlos con balas de fuego lanzadas desde su boca. Tras el impacto, Yashamaru se vio forzado a abrir los ojos, situación que el renegado aprovechó para activar su Mangekyo Sharingan, y atrapar al Atsuryoku dentro del Tsukuyomi.

Yashamaru: Un tempo perfecto, Hitoro, y un buen Tsukuyomi, por lo que puedo notar eres usuario del Susano'o.

Hitoro: ¿C-cómo averiguaste todo eso?

Yashamaru: ¿No es evidente? ¿Creerías que teniendo compañeros que dominan hasta el Mangekyo Sharingan Eterno no conocería como es un Tsukuyomi bien desarrollado?

Hitoro: ¡¡Sufre, sufre!!

Atrapándolo en un potro de tortura, se dedicó a clavar su guadaña en el costado del Atsuryoku, quien no dio signo alguno de dolor ante ninguna de los tajos hechos por el Uchiha en él. Tan solo se dignaba a mirarle con aire de superioridad, hasta que Hitoro comenzó a arder en ira, al no causar daños en el Rey Cuervo.

Hitoro: No te entiendo... ¡No te entiendo! ¡¿Por qué no sufres dolor?!

Yashamaru: ¿De verdad con tanta falta de lógica llegaste a ser miembro de Akatsuki Afterlife? Eres patético, Hitoro Uchiha... ¿Creíste que caería en tus trucos como un inútil que no ha estudiado a su contrincante? Se tus habilidades, por eso preparé mi contra-estrategia ajustada a un adversario de tu tipo. Todo lo que puedas hacer, ya está premeditado por mi, todo tipo de escape que puedas utilizar, todo jutsu "secreto" del que puedas valerte para atacar. Observa como cae tu Tsukuyomi en trizas, Hitoro.

Resquebrajándose, las paredes de la ilusión cayeron, provocando una crisis en Hitoro, que tomó su propia cabeza con las manos. Con los ojos algo inyectados en sangre, el Uchiha comenzó a balbucear, levantando un dedo acusador hacia su asesino.

Hitoro: No... No es posible... ¿Cómo puedes..? ¡¡¿Por qué?!! ¿Por qué no te afecta?

Yashamaru: Ya te lo he explicado...

Corriendo hacia él con su Wasdaña en mano, Yashamaru lanzó sendas arremetidas hacia Hitoro, quien apenas atinaba a defenderse con Osiris. Dio unos tajos sobre su pecho, hasta que Hitoro logró reincorporarse, y dando un contragolpe, cortó parte de la remera del Atsuryoku. Logrando reestablecerse, el Uchiha se lanzó a la ofensiva, logrando que su contrincante se replegase. Cuando lo vio a la distancia, Hitoro cerró los ojos, momento que Yashamaru aprovechó para lanzar unas Shurikens especiales que el mismo creó frente a sí. Sin embargo, Hitoro las bloqueó con su Osiris al tiempo que abría los ojos, mostrando un par de Rin'negans.

Hitoro: Veamos cuanto tardas en morir...

Utilizando el Banshō Ten'in, atrajo a su contrincante hacia sí, para asestarle un peligroso corte cercano al cuello, que Yashamaru bloqueó al usar su Cuerpo Aureoférrico.

Hitoro: ¿Tienes que usar tal truco barato para evitar morir? Patético...

Pasando a usar el Shinra Tensei, Hitoro envió a volar a Yashamaru, quien se estrelló contra una pared para caer al piso con un sonido sordo. Allí, Hitoro atrajo al cuerpo del Cuervo con un Banshō Ten'in, para clavar Osiris sobre su hombro, del cual comenzó a manar sangre cual fuente de los males. Usando nuevamente su Shinra Tensei, Hitoro expulsó a Yashamaru contra el piso, quebrándolo con la fuerza del impacto. Escupiendo sangre, el Atsuryoku solo atinó a mover una mano hacia Hitoro, con los ojos cerrados.

Yashamaru: Shinra Tensei...

Con la fuerza de un poder superior, la sala voló por el aire, cayendo sus paredes destrozadas, el techo en ruinas. Hitoro chocó contra un gran grupo de escombros en su vuelo, hasta dar contra una parte más resistente, que lo terminó por tumbar. Yashamaru comenzó a reincorporarse, reabriendo los ojos, mostró sus comunes ojos turquesa, lo que no dejaba de perseguir a Hitoro.

Hitoro: No es posible... Tu no tienes pureza... No deberías ser un usuario del Rin'negan.

Yashamaru: ¿Pureza? ¿Posibilidad? ¿Por qué no mejor aceptar que soy un usuario de tu mismo Dojutsu y combatir con el mismo honor. No lloriquees, déjame matarte y ya. Me has caído demasiado mal con tu soberbia y esa manía de creerte superior por el mero hecho de ser un Uchiha tan acérrimo y elitista. ¿Desprecias incluso a los de tu propia sangre si no son capaces de prestarte batalla acaso? Clasista... Despreciable. Banshō Ten'in.

El Rey Cuervo cerró sus ojos para luego tirar con su mano hacia sí mismo, con lo que Hitoro se vio lanzado por una fuerza similar a la anterior hacia Yashamaru, quien con un movimiento de su Wasdaña dejó un profundo tajo sobre el pecho del Uchiha, que cayó al piso con el sonido de algo al romperse.

Yashamaru: No puedes pelear contra mi con ese miedo... Ya piensa en otra cosa... Has algo o morirás ahora.

Al haber escuchado los ruidos de una habitación al semi-desmoronarse, los compañeros del Atsuryoku ingresaron a la habitación, situación que Hitoro aprovechó para llevarse consigo a Kurohana. Franken y Yashamaru salieron en persecución de él mientras la Uchiha forcejeaba con su captor.

Franken: ¿Por qué tenía que pasar un cliché así? Casi que parece una broma...

Yashamaru: No te quejes... Al menos esto indica que está demasiado asustado como para establecer un confrontamiento directo con nosotros. Franken, sujeta a Hiyozora, con la embestida Kurohana la soltó. No podemos permitir que le suceda algo a su hoja.

Lanzando la hoja hacia su compañero, Franken la atajó con una serpiente salida de su manga, ambos siguieron persiguiendo a los Uchihas. Mientras tanto, Kurohana forcejeaba para liberarse de su captor, inútilmente. Hitoro se aferraba con toda su fuerza a su última esperanza. Finalmente, los miembros de Afterlife cercaron al fugitivo.

Franken: Estás cercado, no puedes huir ya.

Yashamaru: Perdiste, muere con el poco honor que pueda quedarte.

Tomando un kunai de una de sus bolsas de herramientas, el Uchiha lo colocó contra la garganta de su congénere. Franken se colocó de manera de poder atacar con armas arrojadizas, pero Yashamaru puso una mano sobre su hombro, refrenándolo.

Yashamaru: Deja eso, sólo la estás poniendo en peligro. Uchiha, escucha atentamente mis palabras: Contrapresa cuatro, de golpe sorpresivo.

Tirando con uno de sus brazos hacia atrás, Yashamaru pasó a revelar una serie de hilos de chakra que llevaban directo al brazo de Hitoro, enrollados en este. Con un destello verde, los hilos brillaron cubriendo con algo de luz el páramo nocturno en el que se encontraban. El brazo de Hitoro saltó en pedazos, la carne desgarrada, la sangre brotando desesperadamente, cubriendo a ambos Uchihas. Kurohana dirigió un codo ya liberado hacia atrás, dando en la mandíbula de Hitoro, para luego dirigir una patada hacia su estómago, y así replegarse con sus compañeros. El viejo y renegado ex-miembro lanzó un alarido, estremeciendo los alrededores. Sin embargo sus contrincantes se quedaron impasibles mirándolo fríamente. Extendiendo su brazo sano, volvió a invocar a Osiris, y se lanzó en ataque contra Yashamaru, quien bloqueó su desesperado ataque con su Wasdaña, logrando enviar el arma de Hitoro fuera del rango de alcance de este último. Replegándose, y con un corte leve sobre su mano, Hitoro gritó una maldición, para lanzarse como un demonio iracundo contra Yashamaru. Sus compañeros se replegaron detrás, para ver la continuación del duelo entre estos.

Hitoro: Tu... ¡¡Por un demonio, tu!! ¡Te asesinaré Yashamaru Atsuryoku!

Asestando un golpe fuerte sobre la defensa de Yashamaru, logró tirarlo al piso, donde comenzó a darle una buena cantidad de golpes, haciendo sangrar sus facciones. Refrenándose un poco, comenzó a pisar el pecho del Atsuryoku, quien tan solo movió una mano. Osiris volvió volando hacia Hitoro. Pero no era llamada por su amo, la hoja de Osiris atravesó el pecho de Hitoro de lado a lado, destrozando uno de sus pulmones en el proceso. Tosiendo sangre, el Uchiha cayó al piso, siendo esquivado en su caída por Yashamaru, quien rodó a un costado y comenzó a limpiarse. Girándose, Hitoro comenzó a mirar a Yashamaru, buscando que este se acercase.

Yashamaru: ¿Conoces el dicho "Cría cuervos y te arrancarán los ojos"? No soy el Rey Cuervo en vano...

Colocando sus manos sobre la cara del caído, procedió a arrancar limpiamente sus ojos, los cuales colocó en unos frascos con solución, ya preparados de antemano. Tras hacer eso se reincorporó, y colocó su Wasdaña contra el cuello del mismo.

Yashamaru: Hitoro Uchiha, has sido un shinobi despreciable, de las peores lacras existentes en un mundo shinobi. No posees forma alguna de honor, siendo capaz de raptar a alguien con tal de intentar sobrevivir. Asimismo te consideras el mejor, y rebajas a cualquiera como si fuese una escoria sin remedio. ¿Sabes? Creo que además de hacer un favor a Akatsuki Afterlife al matarte, estoy haciendo un favor para quitar la sucia corrupción de este mundo shinobi. Muere sin paz, Hitoro Uchiha.

Dando un tajo seco, arrancó de un único golpe la cabeza de Hitoro, la cual tomó por sus cabellos.

Franken: ¿Ya está entonces?

Kurohana: No, por sus palabras aún no termina esto.

Yashamaru: Efectivamente, esto debe continuar, hay que hacer saber qué pasa con quienes corrompen nuestro mundo.

Réquiem

Parados frente al cadáver del anterior miembro de su organización, tomaron medidas rápidas, armando una pira con algunas ramas del claro al que había escapado el Uchiha. Tras colocar el cuerpo sobre la madera, Kurohana utilizó el Elemento Fuego: Gran Bola de Fuego, para así prender fuego el cuerpo en la pira del anterior miembro de Akatsuki Afterlife. Mientras veían arder al fenecido, Yashamaru se quitó su manto, el cual ofreció a Kurohana, quien tenía el propio cubierto en sangre del finado. Asimismo de su morral sacó una cantimplora con agua fresca, que arrojó a Franken con suavidad.

Yashamaru: Disculpen las imprecisiones tácticas del caso, hubo algunos problemas que no pude premeditar al respecto. Lamento que se te haya visto en riesgo de tal manera, Kuro-chan. Toma mi manto, es tuyo, para reemplazar el que usabas, tengo entendido que se manchó en sangre y sufrió algún que otro tajo sobre la tela. Franken, ocúpate del resto por ahora, iré a hacer una cosa... No tardo en volver.

Tomando la bolsa en la cual guardaban la cabeza ciega de Hitoro, lentamente se salió del campamento, que quedó sumido en un leve silencio, cortado por el crepitar de las llamas de un fuego armado para asar unas liebres atrapadas por el Dr Stein.

Kurohana: Yashamaru-sensei~

Franken: Déjalo Ku-ro-ha-na-san, él debe tener cosas que hacer, ya sea moral, física o espiritualmente, también fue cortado.

Kurohana: ¿Él conocía a Hitoro acaso?

Franken: ¿Él, conocerle? No, no creo... Al menos, se me hace muy improbable.

Kurohana: Yo tampoco lo creo así, ¿qué lo tiene tan afectado entonces?

Franken: A saber, parece una persona muy comunicativa, pero calla tantas cosas como las que cuenta. Puede que en primeras apariencias parezca una persona muy in voce [1], pero posee tantas o más cosas in péctore [2] de las que podamos suponer.

Kurohana: ¿Una tumba de secretos sin flores para su recuerdo camuflada como hogar de la franqueza? ¿Crees que sensei pueda ser así?

Franken: ¿No lo somos todos un poco de cierta manera? Aquí no hay nadie que sea completamente franco con todos, cada cual tiene un objetivo, una idea personal, algo que lo hace estar aquí. ¿O acaso cooperamos todos porque sí? No somos un grupo de mejores amigos, aunque tal vez sí seamos los mejores compañeros.

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Caminando bajo los focos tenues de un cielo cristalino, el Cuervo llegó hasta un pequeño obelisco, en el centro de una de las plazas comerciales de Tanzaku; allí, oculto de la vista de todo posible espectador por la noche y el negro plumaje digno del Modo Sabio, utilizado en esa ocasión para camuflarse. - Un lugar perfecto para recordar las consecuencias de una perfidia y falta de conciencia llevadas a sus máximas expresiones, el ansia de poder y el desprecio al prójimo. Aquí se establecerá tu signo, Hitoro Uchiha. - Calibrando chakra en sus pies, caminó sin problemas por la superficie del obelisco, hasta llegar a un asta, utilizada posiblemente para colocar algún tipo de estandarte en la misma. Tomando de la bolsa la cabeza del finado, la clavó por el agujero abierto en la garganta al ser cercenada la misma; tras eso, procedió a trabar la misma clavando el filo del asta contra el paladar. Acomodó la misma para que los párpados quedasen abiertos, revelando la oscuridad de su interior. - Creo que ya está... Suficiente escarmiento, aunque necesita algo que lo haga más... Notorio. - Abriendo su palma, creó una esfera del Elemento Quemar y rozó la misma con ligereza sobre la cara del mismo; la sangre cayó por el asta, impregnándola en el fluido casi seco. La piel quedó encendida como si las llamas del averno la llamasen desde la mismísima Judeca.

Yashamaru: Pues, está terminado. Debo volver y disculparme con el resto...

Saltando con una mortal hacia atrás, el Atsuryoku abrió su par de alas, y voló silenciosamente hasta el campamento, momentos antes de descender al mismo vio como Franken se agachaba junto a la Uchiha y se quitaba su manto. En una picada silenciosa, bajó y se ocultó tras los árboles. - Esto te sentará mejor que lo que crees Kuro-chan, ya verás... - susurró el Doctor Stein.

Yashamaru: Vaya, no pensé que te fueras a poner así de amable. ¿Te estarás volviendo un romántico, Franken?

Con su manto envolvió a Kurohana y la levantó en brazos, tras eso volteó hacia su compañero. - Jeh, chistoso. Ella quiso quedarse toda la noche de guardia, a pesar que yo le decía que no debía sobre-esforzarse, necesita descansar como todos. - Con una sonrisa como la de quien sabe un secreto cómico que no puede contar, Yashamaru se acercó a Franken y lo acompañó hasta la casilla que se habían armado: un único ambiente construido a medias con meta, a medias con setas, con tres camas hechas asimismo de hongos, que parecían salidas de un cuento. - Hey Yashamaru, ten, te la dejo a ti, yo haré una primera guardia y te despertaré para el cambio, en cuanto a ella, dejémosla dormir, mañana despertará como nueva. - Se acercó al mismo y descargó sobre sus brazos el peso de la kunoichi, quien ya se hallaba profundamente dormida. Yashamaru, aún con su misma sonrisa, observó a la Uchiha y luego a Stein, para señalarle con la cabeza que se acercara a sí. - Hey, Franken, ¿qué clase de somnífero le diste? - le murmuró.

Con un claramente fingido signo de sorpresa, Franken miró fijamente a shinobi. - ¿Por qué clase de persona me tomas, Atsuryoku? ¿Acaso haría yo algo así? - Continuando con su gesto fingido, salió de la casilla.

Yashamaru: Si serás, lo mínimo que le has dado ha sido un somnífero, espero que no hayas usado otra sustancia para tener "algo de lo que reírte", o te juro que te haré comer un puño emplumado Stein...

Afuera, Franken soltaba unas ligeras risas. - Lo que te debes estar matando en pensar qué le hice, Ya-sha-ma-ru-kun, vamos a ver cuanto tardas en permitirte descansar un rato. - Tras eso, de su morral tomó un pequeño libro, en el cual tachó una hoja, correspondiente a un breve archivo sobre Hitoro Uchiha. - Uno menos, ahora a continuar lo que leía hasta hace unas horas. - Reintrodujo su mano en el morral, pero esta vez sacó otro librito, ahogando risitas en la noche. - Excelente comedia, sí señor. - murmuró.

Dentro de la casilla, Yashamaru acostaba en una cama a Kurohana, mientras con cuidado le retiraba el manto en que Franken la envolvió. - Hey, Kuro-chan, no tienes que sobre-exigirte en pos del equipo, eres mucho más valiosa de lo que ya eres si estás descansada, cansados no podemos con nuestro trabajo, ahora descansa bien. - Tras susurrarle esas palabras a la oreja le dio un beso en la frente; luego la abrigó bien con las dos capas y unas mantas compradas, y se acostó él mismo en la cama contigua.

Nosotros... Seguramente podemos superar los obstáculos que se nos pongan en frente.

Omake: Limpieza de Primavera

Una mañana primaveral se colaba en el ambiente del Castillo del Promontorio Fronterizo, por desgracia, era un día en el cual su regente con seguridad desearía encontrarse en otro lugar: el día de la limpieza. Yashamaru apenas sí había tenido tiempo de levantarse de su cama cuando Mizuki ya le había lanzado a la cara un plumero.

Mizuki: Vamos, levántate Yashamaru-sensei, no se piense que puede dormir hasta las once.

Yashamaru: Mizuki, antes que nada, dos cosas... ¿Qué se supone que haces dentro de mi cuarto? Además, me acosté a las dos de la mañana; ten un poco de paciencia, apenas son las seis...

Llevando con la palma a Mizuki hasta la puerta, la sacó con un leve empujón y procedió así a cambiarse, quitándose su ropa de dormir para ponerse la de diario, colgó su capa de Akatsuki Afterlife en una percha y la guardó en su ropero.

Yashamaru: Algo me dice que será un día largo largo...

Al salir de su cuarto, una bola de nieve fue a estamparse directa a la cara del Atsuryoku desde las escaleras, a lo mismo él siguió caminando como si nada hubiera pasado. - Ya empezamos... - Murmuró.

Bajando las escaleras, Yashamaru vio a Shingetsu, quien barría el salón principal utilizando a unos maniquíes de entrenamiento para ello. - ¡¡Aló Yashamaru-sensei!! ¿A usted también lo han traído de sorpresa para esto? - Le esbozó una ligera sonrisa y volvió a ocuparse de sus tareas.

Ya debajo, encontró a Kurohana en la cocina, quien la limpiaba y ordenaba acompañada por Mizuki. Entrando al cuarto como si nada, pisó el suelo húmedo, posiblemente por un trapo recientemente pasado. A lo cual ambas le respondieron con un golpe coordinado, seguido de otra bola de nieve a la cara del Atsuryoku.

Yashamaru: (Con la cara escurriendo nieve) ¿Acaso uno ya no puede bajar a desayunar a su cocina?

Parándose firmemente ante quien era el líder de dicha fortaleza, le lanzaron un grito. - ¡¡Hoy no!! - Tras eso lo empujaron fuera de la cocina, y con otro grito le indicaron que limpiara el salón junto a Shingetsu.

Shingetsu: ¿Entonces te enviaron aquí a limpiar conmigo, sensei?

Yashamaru: Ni me lo digas... Yo solo quería mi desayuno. Por cierto... ¿Te despertaron para esto?

Shingetsu: ¿Despertarme? No jeje, de hecho... Yo le di la idea a las muchachas anteayer, y coordinamos para limpiar el día de hoy.

Dirigiéndole una mirada cargada de frialdad, avanzó a pasos lentos hacia él, mientras que con cada paso el temor del Wasp crecía. - Hay cosas que no se deben hacer así... - Dio un puñetazo sobre la cabeza a Shingetsu, quien se la tomó entre las manos con una leve queja. Tras eso, siguieron limpiando el lugar.

Horas mas tarde, y cuando ya todo estaba limpio, todos se sentaron a la mesa para disfrutar de un almuerzo preparado por Yashamaru para el resto. Volvía a la mesa cargado con una gran fuente de fideos y una sustanciosa salsa boloñesa, originaria de su aldea natal, cuando tropezó con una escoba que había sido dejada allí, bañando a todos los presentes con el contenido de la fuente. - ¡¡¿Quién dejó esto aquí?!! - Dirigió una mirada enfurecida a sus alumnos, quienes comenzaron a escapar todos de la mesa, Mizuki se retiraba unas albóndigas del cabello, que lanzó hacia atrás, impactando en la cara de Kurohana, quien por la salsa en sus ojos resbaló y fue a caerse contra Shingetsu. Finalmente alcanzó a los dos últimos, atándolos con una cuerda de metal, Mizuki ya se hallaba escondida en un pequeño cuarto usado para dejar herramientas, cuando la puerta se abrió lentamente. - Mizuki-cha~n... No seas desconsiderada con tus compañeros. - Con un lazo del mismo tipo que el que usó para atar a los primeros, enlazó a la kunoichi fugada, a quien se llevó a rastras hasta el salón nuevamente, la misma intentaba sujetarse de algo con las uñas, infructuosamente.

Yashamaru: Veamos si así recapacitamos todos...

Colgados por cuerdas de metal a la araña del vestíbulo, se encontraban Kurohana, Mizuki y Shingetsu. La primera se encontraba tan impasible como siempre, mientras que la segunda daba algunos manotazos al aire entre quejas hacia Yashamaru. Shingetsu en cambio se resistía como podía a ciertos manotazos, que la joven Yuna lanzaba a él.

Mizuki: ¡¡Pero tu no estás atado!! ¡No es justo!

Shingetsu: ¿Acaso esperas que se cuelgue aquí con nosotros? Preferiría que no, seguro que entre los dos se ponen a "jugar" nuevamente y yo termino ligando un golpe.

Kurohana: No se quejen... Podría habernos ido peor. Se saben rumores de la época en la que Yashamaru-sensei estudiaba con Shiro, y él sí implementaba "castigos locos", dicen que una vez hizo que uno de sus alumnos quedara atascado en un hueco por dos días.

Esbozando una sonrisa ante lo cómico que le resultaba el acto, Yashamaru les deseó buenas noches. Antes de cruzar por la puerta, señaló a Shingetsu. - Hey, chico, espero que no te aproveches de tu castigo, al fin y al cabo estas atado a dos sendas kunoichis, hagas lo que hagas te irá mal si intentas ponerte chistoso. - Tras eso salió del salón cerrándolo con llave, desde dentro se oía un grito ahogado por las paredes, correspondiente a Shingetsu. - ¡¡¡Sensei!!! - Tras ese día todo volvió a la "normalidad" de la vida en el Promontorio.

Referencias

  1. Locución latina que significa "expresado a viva voz".
  2. Locución latina que significa literalmente "en el pecho"; refiere a algo que se guarda dentro de sí.
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