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Brisa de primavera, la sangre del otoño
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Y las hojas muertas trajeron la sangre...

(春風, 血の秋, Harukaze, Chi no Aki)

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Saga El rastro de las hojas de otoño

Brisa de primavera, la sangre del otoño (春風, 血の秋, Harukaze, chi no aki), es el primer capitulo de la saga El rastro de las hojas de otoño. En el narra un poco sobre la vida de Haruka y Akai en la organización Akatsuki Afterlife.

Hoja muerta, desgracias próximas

Nada se escuchaba más que la fuerza de muchas gotas contra la arena. Cual tormenta en el desierto, las pequeñas gotas empapaban todo cerca de ellas. Un joven shinobi se protegía de este diluvio improvisado con una sombrilla tradicional mientras admiraba el cielo despejado de la noche en el desierto sentado en una roca cercana. Las estrellas tan claras y resplandecientes, era una pena que ese espectáculo de luces fuera obstruido por esas molestas gotas que caían violentamente al suelo, de esta forma no se podría inmortalizar la belleza del cielo nocturno…

Su único ojo visible trato de enfocar mejor el cielo. Si no podía pintarlo en medio de ese desastre, al menos trataría de inmortalizarlo en su memoria. De nuevo, era una lástima que esas gotas rojizas interrumpieran su admiración. Fijo la vista en su compañera. Estaba de lo más calmada parada bajo ese aguacero que ella misma había provocado, logro percibir esa sonrisa socarrona característica en ella, era inevitable que sonriera así luego de lo que acababa de hacer…

Akai: Sigo pensando que te sobrepasaste…

No hubo respuesta, al menos no una con palabras. La joven kunoichi se limito a relamerse los labios. Esas lindas gotitas rojas tenían un sabor salado, tal vez agrio, la verdad ese sabor no le agradaba mucho, pero vaya que daban un hermoso espectáculo… Aquella visión la hizo olvidarse de todas las frustraciones que guardaba, ¿Por qué se había molestado? Ah, cierto. Sus “compañeros del crimen” hacían demasiado ruido y no había podido tomar su siesta en paz…

Akai: Mancharas tu ropa…

Haruka: Goshujin me comprara ropa nueva, nya.

Claro, esa era su solución para todo. El joven pelirrojo no hizo más que suspirar con resignación. No valía la pena discutir con esa chica.

Haruka: ¡N-Nyaahhh…! (Estira sus brazos y ronronea) Bueno, eso fue bueno para mí estrés, nya…

El joven Akai se fijo en un pergamino donde se hallaban los detalles de su misión: “Reconocimiento y eliminación”. Ya para esto la lluvia de sangre había acabado, así que se dispuso a cerrar su sombrilla.

Akai: Obviando la parte de reconocimiento, creo que terminamos aquí… Kareha, un ninja de Suna, posible amenaza a causa de sus habilidades de espionaje y su “excepcional” manejo en jutsus usando arena…

Haruka: Bla, bla, nya. Todo eso no aplica en nada a esta cosa. ¿Cuanto duro la...? Digamos pelea, nya. ¿Cuanto duro? ¿5 minutos, nya? ¡Esta cosa ni me vio venir, así no es divertido, nya!

Las palabras de Haruka eran acompañadas de una actitud prepotente, tenía las manos en las caderas mientras revolvía con el pie el cuerpo sin vida de Kareha… O lo que quedaba de él.

Akai volvió a suspirar. Ni siquiera había pasado cinco segundos hasta que Haruka se abalanzo contra el pobre desgraciado y lo volvió su bola de estambre humana. Su compañera podía dar miedo si la molestaban en su hora de la siesta, pero como dice un viejo dicho…

Akai: (Pensando) Mejor él que yo…

Haruka: ¡Goshujiiiin..! ¡Tengo hambre, nya!

Akai: Primero debes lavarte. Estás toda cubierta de sangre.

Haruka: (Sonríe) ¿Goshujin me frotaría la espalda, nya?

Akai: Mm… (Se rasca la mejilla y mira a otro lado) Cállate y pongámonos en marcha…

Haruka: ¡Nyahaha..! Goshujin es tan fácil de fastidiar, nya. Es divertido. Nunca me canso ni me cansare de eso, nya. Hablando de cansancio aun no he tomado mi siesta. ¡Goshujin, no puedo dormir si estoy sucia! ¡Lléveme a un lugar donde bañarme y dormir, nya!

Akai: El sitio más cercano es Suna y sabes que no--

Haruka: ¡Para allá no, nya!

Y de nuevo suspiros. Ya quedaba más que claro que para Akai le era imposible complacer a Haruka, mucho menos negarle algo…

Por supuesto, llevarse el cadáver de Kareha, o los restos sangrientos que se suponía era el cadáver de Kareha, eran una prioridad. Bien podrían estudiarlo y aprender más de los jutsus que poseía, y cuando eso ya no sirva, siempre esta como comida para Roku. Claro, Haruka siempre era incapaz de llevar nada así que eso sería trabajo de él.

La entrada a la Mansión de Akatsuki Afterlife rechinaba ante su apertura, anunciando la llegada de alguien. El actual líder de la organización, Yorumaru, casualmente pasaba por ahí para encontrarse con la llegada de los más reciente miembros de su extraña “familia”. Logro divisar a Akai arrastrando lo que parecía ser un saco, y cargar en su espalda a una mujer, más específicamente, a Haruka.

Yorumaru: ¿Les paso algo?

Akai: Solo se quedo dormida y tuve que cargarla…

Los murmullos adormilados de Haruka eran lo suficientemente fuertes para ser escuchados. Al parecer, la joven felina estaba soñando con comida. Esto era deducible por el movimiento de sus labios y el sonido de sus murmullos, como si estuviera masticando algo.

Cualquiera que viera a Akai de esa forma, visiblemente cansado por el viaje, cargando un visiblemente saco pesado y de paso a su compañera de equipo dormilona, pensaría que Haruka se aprovechaba descaradamente de él. Hasta Yorumaru lo pensaba de cuando en cuando, no precisamente por esa escena en particular, sino por los constantes caprichos de Haruka y sus exigencias continuas con su “Goshujin”, sin embargo, a este no parecía molestarle en absoluto. Mientras reinara la paz en esa mansión, para Yorumaro no había problema por el cual preocuparse… Y tenía que admitirlo, desde la llegada de esos dos las cosas estaban más animadas de lo que ya estaban, y eso estaba bien.

No hubo más palabras por parte de ambos, así que Akai se concentro en llevar a Haruka a la habitación que compartían para que tomara su siesta en paz.

Apenas atravesó la entrada de la habitación cuando una pequeña bolita de pelos salto para recibirlos a ambos. Sonrió un poco tras ver a la pequeña Roku trepar en su pierna hasta posicionarse sobre su cabeza. No le acariciaba la cabeza porque para eso tendría que soltar a Haruka, y por consecuencia despertarla. Obviando que la seguridad de muchos estaría en peligro si ella despertara, realmente no le gustaba molestarla en sus siestas, de hecho, no le gustaba verla molesta en ningún sentido…

Acomodo a Haruka en su desordenada cama. La chica no era precisamente ordenada o limpia con sus cosas, ya que su cama siempre estaba desordenada, y no importaba cuantas veces la hiciera por ella, siempre acababa igual. Una vez acomodada de forma que pudiera dormir, trato de alejarse, sin embargo la joven se rehusaba a soltarlo aun estando dormida… Ya había perdido la cuenta de cuantas veces había suspirado ese día a causa de su compañera, y esta no sería la última. Era inevitable, tendría que quedarse junto a ella hasta que despertara por su cuenta. Por suerte (o más bien por costumbre), Akai siempre llevaba consigo una libreta de dibujos para pasar el tiempo mientras Haruka dormía abrazada a él… A los pocos minutos ya estaba acomodado en la cama de Haruka, mientras esta hacia ruidos y ronroneos dormida abrazada a su cintura, y de alguna manera, Roku también se había quedado dormida hecha bolita en su torso… ¿En qué momento se había convertido en una almohada viviente?

Aunque, la verdad, estar de esa forma no le desagradaba en absoluto… Haruka lo divertía, se podría decir que lo hacía feliz en ciertos momentos. Estos momentos eran prácticamente todos los días, y no los quería cambiar. Le daban una sensación de paz, más de una vez acompañaba a Haruka en su siesta o incluso hasta la dibujaba. La relación entre ambos era completamente confusa para él y sin embargo ahí estaba todavía, al lado de ella, o en este caso siendo su almohada, tratando de deducir la mente de su extraña compañera… Pero esto estaba bien por ahora, era mejor aprovechar la calma que reina cuando Haruka duerme y sin darse cuenta ya había hecho otro dibujo de ella durmiendo…

Por su parte, Haruka no podía estar más tranquila. Adoraba usar a su Goshujin como almohada, era firme, suave, cálido, y más de una vez se hacia la dormida mientras este la dibujaba… No le molestaba, es más, le gustaba. Le confirmaba que en la mente de su Goshujin solo había espacio para ella y nadie más… Tras ese pensamiento, regreso a su país de sueño entre ronroneos más sonoros. No todos los días había tanta calma en esa mansión, y sus siestas debía tomarlas en cualquier otra parte donde hubiera silencio. Había que aprovechar ese rarísimo fenómeno de la naturaleza mientras duraba…

Haruka…

Visiones del pasado aparecían frente a ella. La imagen de su madre, los aldeanos que la mataron, su padre, el momento de huir a Konoha. Tantas imágenes juntas que algunas hasta se entremezclaban, incluso no reconocía algunas. Una figura pequeña escondida entre las sombras, unas niñas, unas largas escaleras blancas de piedra, unas esposas. Las imágenes se amontonaban y pasaban tan rápido que apenas podía verlas, hasta que algo completamente nuevo pasó… Escucho gritos…

Abrió los ojos respirando entrecortadamente, como si no hubiera podido respirar desde hace días. Su desesperación por oxigeno la hizo soltar gemidos para que el aire entrara mejor. Aquello era simplemente inusual… No era un pedido, no era un favor. Asumió que eran los recuerdos de algún fantasma entremezclándose con los suyos, es más, atribuyo esos recuerdos al sujeto que acababa de matar horas atrás… Pero nunca antes las visiones habían sido tan intensas como esa, jamás había visto tantas imágenes juntas, y por supuesto, jamás había oído gritos en sus visiones en su vida…

Akai: ¿Pesadillas…?

Fijo la vista aun algo exaltada en Akai. Tenía una visible expresión de dolor. Se dio cuenta que se había quedado dormida abrazando su cintura, y durante su visión, lo había apretado tan fuerte que hasta sospechaba que le había roto alguna costilla. Rápidamente lo soltó y se aparto lo suficiente hasta quedar del otro extremo de su cama.

Akai: ¿Haruka? ¿Que ocurre, que viste?

No respondió. Con gracia felina salto hasta la ventana para poder salir al exterior. Esta acción no le pareció para nada normal a Akai, ya que por primera vez desde que se conocieron, Haruka no hablo en absoluto. Esto llego incluso a asustarlo…

Fue hasta la ventana por donde había salido su compañera en un intento inútil por ver hacia donde iba. Eso no solo era raro, daba un mal presentimiento... Por un momento llego a creer que Haruka estaba...

Akai: ¿Asustada...?

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